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 FAN FIC therci_89 Capitulo 1- 70

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therci_89
Con Tom


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MensajeTema: Cap 65   Miér Mar 18, 2009 2:32 pm

Lo anormal sería que hubiera podido dormir después de todo lo que había descubierto hacía escasas horas. La buena noticia de haber despegado mi culo de la silla de ruedas se había quedado reducida en cenizas al lado de lo de mi madre. ¿Qué podía hacer por ella? Y sobre todo… ¿hablaba en serio cuando decía que teníamos que irnos? ¿Tan peligroso era aquel maldito tipo como para tener que huir de él? Que no os quepa duda de que si tuviera que dejar Alemania de nuevo para salvar a mi madre, lo haría sin pensarlo. Pero…otro cambio, ahora que volvía a estar asentada en un sitio…Además no creo que sirviera de mucho, total, sabía donde vivíamos en España porque había venido a visitarla bastantes veces a nuestra antigua casa. Bueno, ahora debía intentar dormir aunque sea un rato, sino mañana no habría forma de levantarme, y mucho menos, de fingir que todo va bien cuando prácticamente tenía el ánimo por los suelos, e incluso más abajo si pudieran hundirse más.

Empecé a oír un sonido estridente muy cerca de mi oído. Perfecto, estaba sonando el despertador y pareciera que me hubiera pasado por encima una excavadora enorme, pues no podía ni moverme del cansancio que llevaba encima. Como pude logré incorporarme y parar el dichoso despertador, que si no hubiera sido porque no tenía otro, lo hubiera estampado contra la pared. Justo cuando estaba mirando el despertador con todo el odio que pude, se abrió la puerta y pude observar, todavía borrosamente debido al sueño, la silueta de mi madre entrando a la habitación y cerrando la puerta tras ella.

Alicia: Buenos días hija, ¿qué tal estas? – por sus ojeras pude deducir que ella no estaba muy bien
Yo: Bien mamá, y…tú…
Alicia: Pues…he estado pensando mucho esta noche – sí, se notaba- y creo que irnos de aquí no es la mejor solución
Yo: ¿ah no? – la pregunté mientras intentaba ocultar la alegría que esas palabras me provocaban, aunque sonara un poco egoísta
Alicia: No, él también sabe dónde vivimos en España…la solución es…denunciarle, sí, eso mismo
Yo: Mamá!! Cómo me alegro de que hayas elegido la opción correcta – intenté levantarme para darla un abrazo pero no tenía las muletas cerca, por lo que fue ella la que se agachó al deducir mis intenciones – y..¿cuándo vas a ir?
Alicia: Esta misma tarde, iré con tu tía ^^ - dijo algo alegre, se la notaba más animada dentro de lo que cabe
Yo: Pero…¿ya lo sabía ella?
Alicia: No, pero anoche…subió a ver que tal seguía de mi supuesta enfermedad…y bueno, me conoce demasiado bien, tuve que contárselo…y la verdad es que me ha ayudado el decírselo, me siento más liberada y además me ha terminado de abrir los ojos
Yo: Bueno, me alegro…ayúdame a vestirme anda que al final llegaré tarde a clase y haré esperar a Gustav…
Alicia: Ohhh sí…Gustav, ¿qué tal con él?
Yo: Mamá, no finjas que te vi espiándonos desde la ventana ayer mientras nos despedíamos… - la dije con la mayor naturalidad que pude pero sin poder evitar el sonrojarme
Alicia: Lo confieso…es cierto, pero es que ayer con todo el lio no pude decirte nada…
Yo: Ah pero…¿pensabas decirme algo?
Alicia: mmm que me alegro mucho de que volváis a estar juntos, no puedes hacerte una idea de lo que te quiere ese chico hija… - dijo acariciándome la cara y evitando soltar alguna lágrima que terminó por limpiarse con la mano- y… ya sabes, que tengáis cuidado y esas co…
Yo: MAMÁ!! YA! No quiero seguir esta conversación…

Y así fue. Estuvo a mi lado mientras bajaba con cuidado las escaleras para evitar cualquier posible accidente y cuando miré al frente ya estaba ahí.

Yo: Gustav, siento haberte hecho esperar… nos hemos entretenido un poco… - dije mirando a mi madre
Alicia: Si cariño lo siento, ha sido mi culpa
Gustav: No se preocupe, también he venido algo pronto hoy, ya sabe que me gusta madrugar
Alicia: Gustav por favor tutéame, que me haces sentir vieja sino jaja
Gustav: Como quiera….esto, como quieras – dijo haciendo énfasis en la terminación – Mmmm puedo adivinar que no has desayunado…¿me equivoco?
Yo: Para nada, estás en lo cierto, pero no tardo nada tranquilo
Gustav: No, no, coge tus cosas y vámonos que te invito a desayunar Very Happy
Yo: Vaya, a qué se debe tanta generosidad…
Gustav: Quiero pasar más tiempo contigo……-se acercó a mi oreja y me susurró- a solas... – lo que me hizo sonrojarme por pensar en lo que no debía

Montamos en el coche y me llevó a una cafetería que no estaba muy lejos de la universidad, pero que estaba en una zona que no había visitado mucho desde que había llegado allí. Era un barrio residencial, más residencial aún que el nuestro, y todas las casas estaban construidas en colores muy variados.
La cafetería tenía los ladrillos rojos y los bordes de las ventanas verdes. En sus ventanas había pizarras donde estaban escritos los productos que servían. Se veía tan acogedora… Cuando entramos, me sorprendió ver que estaba demasiado llena para ser un día de diario.

Yo: Vaya… que de gente para ser martes, ¿verdad?
Gustav: Es que los martes es el día del chocolate en esta cafetería…y como he supuesto que no la conocías tenía que traerte a probarlo. Es el mejor chocolate en kilómetros a la redonda

Nos sentamos en un hueco que milagrosamente había libre y él fue a por los chocolates mientras yo me quedaba ahí sentada. Estuve observando un poco a la gente que había en el interior de la cafetería. No podría decirse que fuera una cafetería familiar, de ejecutivos, o cualquier grupo de la sociedad pues había de todo. Desde madres con niños que pasaban por ahí antes de ir al colegio, hasta grupos de gente con grandes puestos de trabajo, ya que llevaban una indumentaria digna de cualquier banquero, ejecutivo o abogado. En una de mis rondas de observación me pareció ver a alguien que conocía sentado en una mesa justo al otro lado de donde nosotros nos habíamos sentado. Justo cuando estaba en mi mundo, mirando para esa zona llegó Gustav con los chocolates.
Gustav: Cuidado que quemo!! – dijo posando lo antes que pudo los vasos sobre la pequeña mesa- ¿Qué miras con tanto interés? – dijo desviando la mirada hacia el mismo punto que yo- Vaya pero si es…
Yo: Sí, y mira con quien está! …

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therci_89
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MensajeTema: Cap 66   Miér Mar 18, 2009 2:33 pm

No quisimos entrometernos en nada así que hasta que no nos terminamos nuestros chocolates, que como dijo Gustav estaban buenísimos, no nos acercamos a su mesa para saludarles.

Yo: Buenos días, que madrugadores eh!
Georg: Esto… sí – se puso rojo, al parecer no esperaba encontrarse a nadie conocido
Venus: Hombre Alazne, qué bien te veo! Smile
Yo: Gracias, ya al menos me puedo manejar sola…torpemente pero…sola U_U”
Gustav: jaja pobre mía – me dijo acariciándome la cabeza - ¿y qué hacéis vosotros por aquí?- esperamos la respuesta mirando tanto al uno como a la otra y finalmente fue Georg el que optó por quedarse callado y seguir avergonzado de la situación. Ni que estuviera haciendo algo malo
Venus: Pues… resulta que me invitó a desayunar aquí Georg. Me pareció buena idea porque enseguida tendré que entrar a trabajar, y además es más original que ir a tomar algo…o cualquier otra cosa
Georg: Si… -vaya, el mudo recuperó el habla- y yo ahora tengo que ir para la discográfica también…
Venus: ¿Discográfica? Eso no me lo habías contado… - le dijo con toda la confianza del mundo
Georg: Bueno es que… es el primer día que quedamos, aún hay muchas cosas que no sabes de mi, ni yo de ti, claro
Yo: Pues os dejamos aquí para que os podáis poner al día de todo y eso, que sino vamos a llegar tarde a clase. Hasta luego!
Gustav: Hasta luego pareja!- me esperé hasta salir del bar para decirle algo
Yo: Gustav!! ¿Por qué les dices eso? ¿No ves que estaban bastante nerviosos ya como para que vengas tú con tus “ingeniosas” despedidas…?
Gustav: Vale…perdón ¬¬ . Casi te prefería cuando éramos amigos, no me dabas tantas broncas….-dijo rascándose la nuca antes de entrar al coche para ir a la universidad
Yo: ¿Ah sí? :O Vale… - le dije encaminándome para otro sitio que no era el coche precisamente
Gustav: Oh, venga...dónde pretendes irte… sabes que no vas a llegar muy lejos asi… - y cuando quise darme cuenta estaba le tenía delante de mí impidiéndome continuar con mi camino
Yo: ¿Qué haces? Ahora soy yo la que no quiere montar en el coche con alguien que piensa que soy una que nada más que sabe echar broncas…- le dije dándome la vuelta para poder seguir andando, hacia donde fuera, daba igual. Pero tora vez le tenía delante de mí
Gustav: Perdóname Sad No quería decir eso, estaba de broma…ni que no me conocieras – me seguía convenciendo, esta vez de forma más eficaz, ya que todo lo acompañó de unos pucheros irresistibles
Yo: Gus… no me pongas esas caritas… - le contesté girando la cara, pero él simplemente me la hizo girar suavemente con su mano para, sin apenas darme cuenta, chocar sus labios contra los míos

Vale, ahora si que no tenía escapatoria. Primero sus pucheros y luego esto…a esto si que no podía resistirme. Me limité a devolverle el beso. Sentir esos labios tan dulces, y más ahora que seguían teniendo un leve sabor a chocolate…tan calientes en contraste con el frío del ambiente

Gustav: ¿Ya te he convencido?
Yo: ¿Si te digo que no…me das otro de esos? – le dije mordiéndome el labio inferior
Gustav: No sé… creo que si que te he convencido porque te ha cambiado la cara por completo, así que ..Vamos a clase que ya sí que vamos tarde

Por fin montamos en el coche de camino a la mañana más aburrida en todo lo que llevaba allí. Pareciera que los profesores se hubieran propuesto entre ellos a ver quien era capaz de dormir a más alumnos con sus charlas insustanciales y aburridas. Por suerte llegó la hora de volver a casa, aunque la tarde no fue mucho mejor. Estuve en casa toda la tarde, mi primo Tom trabajando con sus labores de encargado en las oficinas de la tienda y Bill, habría ido a comer con Ioana y vendría tarde, cuando ella tuviera que entrar de nuevo a trabajar. Y ahora que lo pensaba, tendría que llamar a Ioana para decirla lo que pasó con Gustav…ya que me ayudó, lo mínimo sería darle las buenas noticias. Justo en lo que pensaba eso…sonó el móvil. Era un sms.

“Ve a la puerta de tu casa. Hay algo para ti. Te quiero”

Como pude me levanté del sofá en el que estaba tumbada y con mayor agilidad, me encaminé a la puerta de la casa. Era un sobre blanco, normal y corriente, y tenía mi nombre escrito. Apenas podía agacharme, pero no sé cómo, logré alcanzar el sobre. Creo que tenía tanta curiosidad que hice lo que fuera por agarrarlo. No pude esperar a entrar en casa para ver lo que contenía. Lo abrí, rompiendo el sobre, y saqué lo que contenía el misterioso papel blanco. Un par de entradas para el cine el sábado por la noche. La verdad es que no comprendía todo aquello, hasta que descubrí un papel que había entre las dos entradas.
“Cariño, me ha surgido un imprevisto relacionado con el trabajo y me han dicho que tengo que ir mañana a trabajar. No podré acompañarte a la rehabilitación, lo siento mucho. Tengo que hacer una suplencia o algo así, tampoco me han dado muchas explicaciones. He sacado estas entradas en señal de disculpas. Ya las he sacado así que no tienes excusa para decirme que no. Te quiero. Gustav”

Como siempre, se me dibujó una sonrisa estúpida en la cara. Lo raro era que siempre que veía a una pareja por la calle y les veía a ambos con esas sonrisas estúpidas se me revolvía el estómago. Me parecía lo más empalagoso del mundo, algo que no podía ni imaginarme que me fuera a pasar a mí. Ahora comprendo a todas las parejas que miré mal cuando realmente no sabía lo que era estar enamorada y si pudiera, les pediría perdón por semejante estupidez que cometí juzgando sus actos e incluso reprochándoles el porqué de tanta felicidad. Simplemente necesitaba un Gustav a mi lado, ahora que ya lo tengo, podría decir que soy feliz. Aunque tengo el corazón dividido. La parte que ocupa Gustav, que cada vez va siendo mayor dejando siempre un hueco para los demás, era la parte completamente feliz, sin embargo, la parte de la familia estaba en parte algo amargada. Y digo algo, porque a todos les va bien excepto a mi madre. Mi madre que era la más importante de todos y la que ya había sufrido bastante por este juego del amor. Gracias a Dios todo iba a cambiar, y ojalá que fuera para siempre.
Alicia: Hija, ya estamos aquí! – en su voz se notaba la ilusión que le había traído el poner su vida en manos de la justicia
Yo: Muy bien mamá, me alegro de que hayas dado este paso, no te arrepentirás de ello

Cuando me fui a dormir me vino a la cabeza que no tenía con quien ir mañana al médico así que cogí el teléfono de nuevo…
X: ¿si? – contestó una voz medio adormilada


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therci_89
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MensajeTema: Cap 67   Miér Mar 18, 2009 2:33 pm

Yo: ¿Georg? Hola! - le dije todo lo alegre que pude, tenía que convencerlo
Georg: Hombre Alazne… ¿qué haces llamando a estas horas mujer?
Yo: Lo siento, ¿te he despertado verdad? – pero no le deje contestar, continué hablando- Es que te tengo que pedir un favor…
Georg: Bueno dime, aunque después de despertarme no sé si te lo mereces
Yo: ¿Me…acompañas mañana a la rehabilitación? –le propuse rápidamente
Georg: ¿A qué hora sería?
Yo: Bueno, no te preocupes que no tendrás que madrugar es por la tarde, a las 6
Georg: Vale, a las 5 y media te paso a recoger, pero ahora déjame dormir por favor, Gracias…Mañana te veo

Dijo todo eso seguido y sin darme opción a despedirme, colgó el teléfono. Sabía que tenía mal despertar, y decía mucho a su favor que al menos hubiera cogido el teléfono y no se hubiera puesto a darme malas contestaciones o incluso a gritarme. Encima de todo, había aceptado el hacerme compañía para ir al médico. De momento todo iba bien de nuevo.

A la mañana siguiente, otra vez clases…pero esta vez me tocaba ir sola. Bueno, sola no, esta vez fue Bill el que se ofreció a llevarme a clase, pues ese día no tenía que ir a su academia. También podría ponerme al día de sus cosas y yo de las mías ya que desde que empezó lo de la academia y todo ese rollo, cuando tenía algo de tiempo aprovechaba para ver a su, ahora novia, Ioana, lo que veía totalmente normal. Se les veía tan bien…

Yo: Muchas gracias por llevarme Bill
Bill: No hay de qué prima, para eso estamos, siempre que pueda claro… - no estaba tan alegre como otras veces lo estaba
Yo: ¿Te pasa algo? Estás algo serio… y eso que desde hace tiempo vas siempre con una sonrisa en la cara
Bill: Siempre me pillas… U_U Es que…no sé, desde hace un par de días Ioana me tiene preocupado
Yo: ¿Y eso? ¿La pasa algo?
Bill: Eso quisiera saber… siempre está muy cariñosa y todo, ahora está algo más fría pero por más que la pregunto no me dice nada “no me pasa nada, cariño” – imitó la voz de la chica- Eso es lo que me responde cuando intento sacarla algo
Yo: No te preocupes, seguro que son tonterías y en un par de días más está como siempre
Bill: Ojalá tengas razón!

En nada de tiempo ya estábamos en la facultad, donde nos despedimos y me dijo que a la salida volvería a recogerme. Y toda la mañana la pasé deseando volver a montar en aquel coche que me llevaría de vuelta a casa.
Para colmo, todo el mundo me preguntaba que si le había pasado algo a Gustav, o si no lo preguntaban, simplemente con mirarme ya sabía que lo estaban pensando. Estaban demasiado acostumbrados a vernos siempre juntos que a la mínima, ya empezaban a pensar cosas que no eran. Por esa razón acabé un poco harta, cosa que me notó Bill en la cara cuando vino a buscarme. Gracias a Dios, estaba menos preocupado por Ioana después de lo que le dije y estuvo intentando quitarme el mal humor todo el camino. Debo admitir que terminó consiguiéndolo.

Cuando comimos, me tumbé en el sofá hasta que me quedé dormida. No me di ni cuenta de que me había dormido hasta que los brazos de mi madre comenzaron a zarandearme.

Alicia: Cariño, despierta que ya esta aquí Georg para iros al médico!
Yo: ¿Qué? Ahhh sí…el médico – la contesté intentando incorporarme
Alicia: Por cierto…¿dónde está Gustav? ¿Por qué no va él contigo?
Yo: ¿Otra igual….? Aggg TRA-BA-JO – y dicho esto salí hasta la calle donde estaba Georg esperándome con un coche- Vaya…pensé que aquí no tendrías coche
Georg: Y no tengo, lo que pasa que nos pusieron uno para todos, ya sabes para poder tener algo más de independencia y no gastarnos el sueldo en taxis…
Yo: Me parece perfecto, sino me hubiera ido sola al médico hoy….
Georg: jajaja No exageres, los taxis siempre están ahí…

Durante el camino hablábamos de cosas sin la menor importancia, pero yo lo que quería era averiguar algo acerca de Venus. ¿Qué pasó? ¿por qué, finalmente, estaban en la cafetería ayer? Pero supongo que este no era buen momento, quizás se arrepintiera de haberme acompañado por preguntarle esas cosas y cuando me dejase en el médico se volvía para casa y luego me tendría que buscar la vida para poder volver. No, Georg no me haría eso, pero no quería aguantar sus hipotéticas malas caras. Así que mejor sería preguntarle a la vuelta.

Como el doctor me dijo, hoy tenía sesión de fisioterapeuta de rehabilitación. No sé por qué pero al darme realmente cuenta de lo que eso se significaba sólo me cruzó la mente una palabra. Dolor. Sí, siempre dicen “oh, masajes, relax,” y bla, bla, bla, pero los masajes correctores dolían… eran para ponerte bien algo que estaba mal, así que por narices tenían que doler. No, por favor, con lo quejica que yo soy…
Yo: ¿Va a dolerme? – es lo primero que le pregunté al joven fisioterapeuta cuando me tumbé en la camilla
Fisio: Venga chica, sólo tendrás que aguantar un poquito… cuando lleves más sesiones, apenas lo notarás. Todo es acostumbrarse

¿Más sesiones? No podía ser. Sólo me había tocado y ya me dolía. Imaginaros cómo sufrí cuando comenzó el masaje. Aunque más sufrió la mano de Georg, ya que me la ofreció para agarrarla y tranquilizarme y el pobre terminó con ella echa polvo. Después de una eterna media hora, la sesión terminó y pude quitarme las lágrimas que me corrían por las mejillas por el dolor. Cuando salimos de allí, muy amablemente me llevó a casa. Ahora estábamos en la puerta de mi casa, era el momento de preguntar.

Georg: ¿Desea algo más la señorita? – dijo en tono burlón
Yo: Sí….hacerte una preguntita, ¿qué pasa con Venus? ^^
Georg: ¿Con Venus? – empezó a ponerse nervioso- na…nada, ¿qué pasa estás celosa?
Yo: Vale, algo pasa. Siempre que intentas evadir el tema sacando a relucir los celos es porque hay algo…
Georg: Simplemente la llamé y la invité a desayunar como ella te dijo, era lo que nos venía bien a ambos
Yo: Jorgito, Jorgito… que no voy por ahí – así le llamaba cuando estábamos en España


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therci_89
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MensajeTema: Cap 68   Miér Mar 18, 2009 2:34 pm

Georg: ¿Qué si ha habido tomate no? – qué bien me sentaba hablar en español con alguien, seguro que dices esa expresión en alemán y la gente te tacha de loca…mínimo
Yo: Nos vamos entendiendo…
Georg: Pues…no, es la primera vez que la veo desde que paso lo tuyo y eso. La mandé un sms cuando me diste el teléfono y me contestó…y de qué manera
Yo: Creo yo que te tiene muchas ganas, por eso te he preguntado…
Georg: No te voy a negar que yo no la tenga ganas, desde que la vi me llamó la atención pero me parece mentira que se haya fijado en mí – dijo mirándose de arriba abajo él mismo
Yo: No seas tonto Georg! – le contesté dándole un pequeño puñetazo en el hombro- ¿Y no vais a volver a quedar?
Georg: Bueno… la verdad no sé, sólo me ha dicho que el sábado le toca estar de guardia en el hospital…
Yo: Como tengáis que esperar más vais a terminar desesperados jajajaja
Georg: No seas exagerada, no soy ningún desesperado ¬¬ Alé, baja del coche que me tengo que ir simpática
Yo: Está bieeeeen, espero que me mantengas informada de todo eh ñ.ñ . Y gracias por todo!
Bajé a mi paso del coche y de la misma manera llegué hasta la casa.
Bill: ¿Qué tal ha ido prima?- vaya que hacía aquí tan pronto…¿y Ioana?
Yo: Muy doloroso… pero me tengo que acostumbrar porque al parecer son bastantes sesiones…
Bill: Pobrecita!! – me abrazó con sus delgados brazos haciendo que me hundiera en su pecho- ¿de verdad es para tanto?
Yo: Una maldita tortura…

No tenía nada que hacer en casa así que decidí que sería mejor subir a la habitación y ponerme a hacer algo útil, por ejemplo, pasar apuntes o algo relacionado con la universidad que lo tenía bastante dejado últimamente. Me puse manos a la obra y me sorprendí de todo lo que avancé en apenas unas horas. Únicamente lo dejé cuando me llamaron para cenar, y cuando volví a subir lo que menos me apetecía era continuar con aquella tarea así que me puse a leer un poco. Casi estaba a punto de dejar el libro, porque se me cerraban los ojos del sueño cuando empezó a vibrar el móvil. Me estaban llamando.

Yo: ¿Si?
X: Hola Alazne…, soy Ioana
Yo: Hola Ioana! No esperaba para nada tu llamada, ¿qué tal?
Ioana: Mal… - así que tenía razón Bill y le estaba dando esperanzas cuando él llevaba razón
Yo: ¿Qué pasa?- pero no obtenía respuesta- Vamos Ioana, sabes que puedes confiar en mí…además si me has llamado es por algo
Ioana: ¿Puedes quedar conmigo mañana por la tarde?
Yo: Claro, cuando quieras… ¿no me vas a decir nada ahora?
Ioana: No, mejor mañana, que todavía no sé seguro…. Nada
Yo: Como quieras… Pues dime la hora y todo…

Seguimos hablando pero únicamente para concretar la cita. Tenía la voz apagada y se la notaba preocupada y triste. No sé, no sabría describirlo, lo único que sabía es que algo no iba bien. Ella, siempre tan alegre y tan abierta con todo el mundo, no podía dar este cambio por una tontería. Pero en fin…tendría que esperar a mañana para descubrir que es lo que le pasaba a la novia de mi primo.

La verdad es que no paso nada especial al día siguiente. Como siempre Gustav volvió a venir a recogerme para ir a clase y luego a traerme hasta casa. Iba a haberle pedido que me llevara hasta casa de Ioana pero, otra de las cosas que me había dicho era que no dijera a nadie que había quedado con ella. Así que salí de casa mucho antes de la hora en que habíamos quedado ya que con las muletas…en fin, ya os imagináis. Aunque sólo fui hasta la parada del autobús, ya que la suerte que tenía es que uno de los que recorrían la ciudad me dejaba casi en la puerta de su casa. Cuando llegué a su portal la di un toque al móvil para que bajara, ya que no sabía en qué piso vivía. Cuando la vi llegar a lo lejos a través del cristal de la puerta del portal me recorrió un escalofrío.

Yo: Ho..hola
Ioana: Hola – me dijo haciendo un amago por sonreír que resultó fallido
Yo: Bueno…-dije intentando ignorar su pálido rostro en el que las ojeras eran el principal rasgo- Y…¿dónde quieres ir?
Ioana: Ven conmigo…-comenzamos a andar y al cabo de 5 minutos se paro en la puerta de un ambulatorio
Yo: ¿Aquí?
Ioana: Sí, tengo cita y quería que me acompañaras, espero que no te importe
Yo: No claro que no, pero no entiendo el por qué tanto misterio por venir al médico…-no contestó

Después de una media hora de espera porque el médico iba con retraso, nos tocó el turno de pasar. Al contrario que conmigo, cuando la doctora la preguntó el motivo de la visita no dudo en ponerse a hablar de inmediato.

Ioana: Vera doctora, es que desde hace una semana o así me siento muy débil, me canso enseguida, tengo un malestar general…Y estoy como sin ganas de nada. También hay momentos en los que me dan fuertes pinchazos en el abdomen, me tomo algún té o infusión para que se calme…y bueno, a veces para pero otras veces no, y mire que mal aspecto tengo…
Doctora: Sólo eso…¿o hay algo más? – la preguntó mientras ella continuaba escribiendo todo lo que Ioana la había contado
Ioana: Estos últimos días, raro es el día que no vomito, o me mareo…
Doctora: Bueno creo que ya sabemos lo que tiene usted…
Ioana: Sí, pero agradecería si pudiera hacerme la prueba…para confirmar que sea eso, porque me he informado y me sobran síntomas…quiero decir, me pasan más cosas de las que suelen pasar…
Doctora: Sí claro, para eso estamos aquí… -sacó un bote de plástico y se lo tendió a Ioana- tenga, me trae una muestra de orina lo antes que pueda y enseguida lo analizamos ^^

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therci_89
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MensajeTema: Cap 69   Miér Mar 18, 2009 2:35 pm

La acompañé al baño del ambulatorio para que llenara el bote que la había dado la doctora y en ningún momento nos dirigimos la palabra. Prácticamente nos comunicábamos mediante miradas. No nos hacía falta para nada malgastar la voz para decirnos las cosas. Podría decirse que teníamos algún tipo de conexión especial, la típica que tienes con tus mejores amigas, e incluso no con todas. Algo especial.

Cuando salió del pequeño servicio me dedicó una medio sonrisa. En ese momento supe que, por fin, se había dado cuenta en todo lo que se estaba metiendo, y con ello, metiendo a mi primo. Fuimos a entregarle el bote a la enfermera que trabajaba con la doctora de Ioana y en poco más de cinco minutos nos hicieron pasar de nuevo a la consulta.

Doctora: Pues bueno jovencita… como usted imaginaba, la prueba ha dado positiva…- Ioana soltó un suspiro, no sé bien si de preocupación o de alivio- Aún así, esos dolores que me comentaba no deberían por qué producirse, pida hora para que la vea el ginecólogo y a la mínima que tenga cualquier dolor, venga a urgencias
Ioana: Pero…¿es qué algo va mal? –ahora si estaba preocupada
Doctora: Con la prueba de hoy no podemos saber nada, para eso le he dicho que vaya al ginecólogo, para unas pruebas rutinarias, pero a lo mínimo, lo que sea, no dude en venir urgentemente, siempre es mejor que la veamos aunque finalmente resulte ser una tontería lo que la pase Smile
Yo: Muchas gracias doctora, así lo haremos – contesté yo, ya que Ioana no hacía más que mirarse la barriga y quedarse en silencio- Adiós…

Caminamos, como durante toda la tarde, en silencio hasta que llegamos a su casa, donde se paro para despedirse antes de subir a la casa.

Yo: ¿Se lo vas a decir a Bill?- la dije de sopetón para que no pudiera esquivar la pregunta
Ioana: No… y no le digas nada por favor
Yo: No pensaba hacerlo, es algo que no me incumbe, vosotros sois la pareja y no soy quien para meterme por medio en vuestros asuntos…
Ioana: Gracias por haberme acompañado, de verdad Alazne – se acercó y me dio un beso en la mejilla
Yo: De nada, pero a la mínima que tengas los dolores esos, avísame por favor, y vamos al médico o lo que sea…
Ioana: Sí tranquila, eso también me tiene preocupada pero…espero que no sea nada

Ahí se quedó la cosa. Confiaba en ella. Quiero decir, que si la pasara algo me llamaría sin dudarlo. Me había llamado para ir al médico a hacerse la prueba así que si fuera algo de gravedad tendría muchos más motivos para hacerlo.
Cuando llegué a casa me preguntaron donde había estado pero no les mentí. Simplemente les oculté la verdad. Me explico, les dije que había estado con Ioana por ahí, sin más detalles. No era mentira, ¿verdad? Sabía que a la mínima que empezaran a preguntarme dónde habíamos ido o cualquier chorrada me pillarían porque soy una pésima actriz, así que para evitarlo me fui a dormir pronto para enfrentarme a un día que, para ser viernes, fue bastante soso. Menos mal que ese mismo viernes al acostarme recordé que al día siguiente Gustav me había invitado al cine, aunque eso era al final del día… bueno ya me buscaría algo con lo que entretenerme mientras tanto. Eso hice, el sábado por la mañana estuve ayudando a mi madre y a mi tía a preparar la comida. Al parecer iban a preparar un asado con salsa de no sé qué cosas…estaban de buen humor ambas, mi madre por lo de la denuncia y mi tía, supongo que por lo mismo. Estuve ayudándolas, lo poco que me dejaron, a pelar algunas patatas y poco más, simplemente charlando con ellas de todo un poco, ya que no tenía nada mejor que hacer. En uno de los momentos que se terminaron las conversaciones tuve el valor de preguntarle a mi madre algo que se me había ocurrido la noche pasada mientras intentaba dormir, y esperaba que no malinterpretara.

Yo: Mamá, ¿puedo hacerte una proposición?
Alicia: Claro, dime – me contestó mientras mi tía me miraba con curiosidad
Yo: Esto… ¿se puede quedar Gustav hoy a dormir?-y rápidamente añadí- Me mudo a la habitación de los gemelos y que uno de ellos se vaya a dormir con él a mi habitación
Alicia: Calma, despacio, coge aire jaja ¿Por qué iba a decirte que no?
Yo: No sé mamá…Te lo digo porque vamos a ir al cine a una sesión tarde, y además tienen visita en su casa, y por no andar interrumpiendo por si despierta a alguien y eso…
Alicia: Claro que puede quedarse, además, tu tienes dos camas en tu habitación puede dormir ahí sin que tengas que irte a otra ^^
Yo: ¿En serio mamá?
Alicia: Claro hija, soy una madre moderna jaja Confío en ti hija
Yo: Gracias mamá Smile –me levanté y la di un beso
Por supuesto que Gustav no sabía nada de todo esto. De hecho era mentira que tuvieran visita en su casa ni nada parecido. Simplemente quería que se quedara en casa y ahora más, que iba a dormir con él, bueno, en la misma habitación.

Por la tarde, estuve en el salón viéndome todas las películas basura que echan los sábados por la tarde en la tele con Tom, hasta que se levantó, me dijo que se iba “a echar unos billares con unos colegas” y ahí me quedé yo, rezando para que llegaran ya las 11 de la noche, que era cuando venía Gustav a por mi.

El tiempo pasó lento…muy lento…demasiado lento, pero cuando quise darme cuenta era la hora de subir a darme una ducha, vestirme, alisarme el palo y bajar para ir a encontrarme con mi novio. Qué bien sonaba aquello, nunca me cansaría de oírlo.

Yo: Cuántas ganas tenía de verte- le dije antes de darle un beso y agarrarme a su brazo para subir al coche
Gustav: No llevabas tanto sin verme mujer – hoy tenía el día modesto al parecer…me encanta - ¿has cogido las entradas? ¿llevas todo?
Yo: mmm – comprobé el bolso- sí, todo en orden jaja
Gustav: Pues muy bien, en marcha!
Nos dirigimos a las afueras de la ciudad, donde había una pequeña área de ocio donde estaba la bolera a la que fuimos el día que nos conocimos, y el cine al que íbamos ahora. Por mucho que miré el título de la película no me sonaba en absoluto haberla visto anunciada, pero pude deducir que era de miedo.
Sabía que no me gustaban esas películas pero bueno, con tal de estar con él me tendría que aguantar. Total, su brazo iba a ser el que sufriera las consecuencias de mis momentos de miedo.

Cuando salimos del cine, volvimos al coche para volver a casa, y como de costumbre paró en mi casa antes de irse a la suya…


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therci_89
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MensajeTema: Cap 70   Miér Mar 18, 2009 2:36 pm

Gustav: Bueno pues…hasta el lunes supongo, que mañana trabajo por la tarde igual – al ver que no me bajaba del coche reaccionó- ¿pasa algo? ¿por qué no bajas?
Yo: Es que tienes que bajar conmigo
Gustav: ¿cómo? Bueno está bien…- bajó del coche hasta ir a mi puerta para abrirla y ayudarme a bajar
Yo: Vale, ahora cierra el coche y ven… - se quedó mirándome con la mayor cara de confusión que había visto nunca, así que tuve que decírselo- Ups…se me olvidaba decírtelo… que hoy te quedas aquí a dormir… - y le di un rápido beso
Gustav: ¿QUÉ? Deberías haberme avisado antes… tengo que avisar a mi padre Alazne y ya es demasiado tarde…
Yo: Vamos, por fis… - le dije mirándole y haciéndole pucheros- pedí permiso para si te podías quedar, así que si alguien pregunta, tenías visita en casa y por eso te quedas aquí
Gustav: Bueno…está bien, le mandaré un sms a mi padre para que no se preocupe, espero que lo vea a tiempo

Finalmente entramos en casa, siempre con mucho cuidado y silencio, pues era tarde y los demás seguramente estaban durmiendo. Sí, a pesar de ser sábado ninguno tenía planes para hoy, sólo yo. Era raro pero bueno, el destino estaba en nuestro favor ofreciéndonos una situación en la que nadie se enteraría de nada…dormían profundamente a juzgar los ronquidos que se oían provenientes de las distintas habitaciones.

Gustav: Voy a despertar a tus primos ahora…me dan pena… -me dijo susurrando mientras subíamos las escaleras
Yo: ¿A mis primos? ¿por qué? – le pregunté haciendo como que no sabía por qué lo decía
Gustav: No querrás que duerma en el suelo del pasillo, cariño – me dijo sonriendo
Yo: Tengo una idea mejor…- dije abriendo la puerta de mi habitación y haciéndole una seña con el dedo para que viniese- le he pedido permiso a mi madre, eh? Así que puedes estar tranquilo, tengo dos camas
Gustav: Vaya… le has quitado la gracia a la situación diciéndome eso…
Yo: ¿el qué? ¿qué mi madre me ha dejado que te quedes?
Gustav: No, que tienes dos camas…pensaba que tendríamos que compartirla… - dijo rascándose la nuca
Yo: Anda ven, tira de ahí debajo, que está ahí guardada y yo no puedo… - le dije señalándome la pierna

En un par de minutos ya habíamos logrado colocar la cama supletoria pegada a la mía y ponerle las sábanas y el edredón nórdico que teníamos para esa cama. Cogí el pijama y me dispuse a ponérmelo ahí mismo.

Gustav: ¿Me voy? – preguntó cuando ya iba camino de la puerta
Yo: No seas tonto, no vas a ver nada que no hayas visto, además no me incomodas…el problema es que tú no tienes pijama… - le dije notando como ahora mis mejillas ardían levemente de vergüenza
Gustav: Bueno, tampoco lo uso en casa… Mis bóxer sirven para todo, si no te molesta claro
Yo: No, como me va a molestar… tú ponte cómodo

Mientras yo terminaba de ponerme la parte de arriba de mi pijama de invierno, él se quitaba su ropa para quedarse con sus “polivalentes” bóxer y meterse en la cama una vez que yo estaba dentro. Ambos nos quedamos tumbados boca arriba, mirando el techo como si fuéramos a descubrir algo en él. Al cabo de un buen rato, cuando yo ya había cerrado los ojos, noté como él se giró dándome la espalda.

No sabía si hacerlo o no pero finalmente, yo también me giré quedando de frente a su espalda. Poco a poco fui acercándome a él, quería volver a sentir el calor de su piel, su olor… Empecé a darle pequeños besos por el cuello y noté como la sorpresa le recorrió el cuerpo. No creo que se esperara eso para nada.

Gustav: Cariño…estamos en una casa llena de gente…
Yo: …llena de gente que esta durmiendo muy plácidamente- completé la frase
Gustav: ¿Por qué me pones las cosas tan difíciles…? – dijo mientras se giraba para quedarnos frente a frente
Yo: Me hacía falta volver a sentirte tan cerca, tan mío y…tan a solas
Gustav: Te quiero

Esas fueron las últimas palabras que dijo antes de que empezara todo. Sus labios evitaron a los míos el continuar hablando. Por muchos besos que nos diéramos cada uno me sabía distinto, con sentimientos distintos y sobre todo, cada vez más únicos. Nadie conseguía hacerme sentir tan especial con un simple beso. Nadie, exceptuándolo a él. El romántico beso fue perdiendo la dulzura para transformarse en pasión. Una pasión liderada por sus manos, que recorrían mis costillas de arriba abajo, como si nunca más fueran a poder tocarlas. Todo ello sin quitarme el pijama para no levantar sospechas si por la mañana alguien entraba en la habitación antes de que nos despertáramos. Yo le acariciaba la espalda, hasta el borde de sus bóxers, suavemente, lo que provocaba que salieran de su boca levísimos gemidos ahogados justo al lado de mi oído. Eso era algo que no podía resistir, lo apreté fuerte, sintiéndolo lo más pegado a mi posible y él, hábilmente, con un movimiento rápido se quedó tumbado encima de mí.
Yo: Gus…mi pierna
Gustav: Tranquila… - me contestó sofocado

Con otro movimiento rápido, característicos en él, se perdió debajo del nórdico. Noté sus manos en mis caderas, agarrando el borde del pantalón del pijama para quitarlo con todo el cuidado del mundo. Cosa que me parecía imposible debido a las ansias que ambos teníamos en ese momento.

Cuando consiguió deshacerme del pantalón, volvió a asomar la cabeza dándome un beso inesperado que desee que nunca acabara. Sus labios eran el molde de los míos, no quería que eso cambiara nunca.

Lentamente, mientras una de sus manos seguía explorando mi torso, la otra estaba en mi muslo, el de la pierna buena, intentando separarlo lo mínimo posible para que mi otra pierna no sufriera. Se puso de rodillas en la cama, levantando el nórdico con el, se colocó lo oportuno en estos casos y, después de deshacerme rápidamente de lo que me quedaba de ropa de caderas para abajo, volví a ser suya.

Cada una de las 3 ocasiones que eso había ocurrido habían sido tan distintas…pero a esta se le unía el peligro del ser descubiertos, ya que intentamos contenernos pero algún gemido es imposible de contener.
Después de todo, volví a ponerme mi ropa, y recostada en su pecho, me quedé dormida. Me encantaba sentir su corazón latir justo debajo de mi oreja, y notar cómo se le alzaba el pecho con cada respiración. Ojalá fueran así todos los días...
Pero de repente, un par de horas después de todo eso, empezaron a oírse golpes, gritos y ruidos en la calle. Era todo muy raro, me desperté y comprobé, que, efectivamente todo eso sucedía muy cerca de la casa. Le pedí a Gustav que por favor se levantara a mirar por la ventana, y no me gustó nada la reacción que tuvo ante aquella situación...

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MensajeTema: Re: FAN FIC therci_89 Capitulo 1- 70   Mar Mar 24, 2009 5:24 pm

ohhhhhhhhh dios k de capitulos me tengo k poner al dia
asiassssssssssssss bss^^

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MensajeTema: Re: FAN FIC therci_89 Capitulo 1- 70   Hoy a las 11:13 am

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FAN FIC therci_89 Capitulo 1- 70
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