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 FAN FIC therci_89 Capitulo 1- 70

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delsa
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MensajeTema: Re: FAN FIC therci_89 Capitulo 1- 70   Jue Dic 18, 2008 2:06 am

ooh
q emocin q tu banda favorita se te acerke a platicar un poco
q bn por todos
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delsa
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MensajeTema: Re: FAN FIC therci_89 Capitulo 1- 70   Jue Dic 18, 2008 2:08 am

pobre tom
esta un poco celoso
y bn enamorado
de yessy
juju I love you
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therci_89
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MensajeTema: Capítulo 42. Despues de mucho...   Vie Ene 09, 2009 2:44 pm

CAPITULO 42

Bill: Tom, voy fuera a fumar…¿vienes? – dijo tirándole del brazo
Tom: Sí claro…- dijo mientras volvía la mirada a la repentina pareja

Ellos salieron fuera mientras nosotros seguíamos dentro hablando y pasándolo bastante bien, para que negarlo. Mientras fuera del bar…

Bill: ¿Qué te pasa Tom?
Tom: ¿A mí? Nada… - dijo con los puños apretados
Bill: Sabes que no me puedes engañar…te conozco demasiado bien…
Tom: ¿Has visto eso? Se estaban comiendo la boca joder! Así porque sí, delante de mis narices –dijo muy enfadado
Bill: Claro que lo he visto, era imposible no verlo…¿pero eso a ti que te importa Tom? Tú ya te has liado con ella
Tom: ¿Y qué? Joder os dije que ella no era como todas, lo que pasa es que no me creíais… ¿te parece esto suficiente prueba? Sabes perfectamente que me han pasado cosas así y me ha dado igual…a ver por qué ahora me molesta tanto
Bill: Tienes razón. Ahora si que te creo… entonces lo que no sé es qué haces que no hablas con ella
Tom: Porque pasa de mí tío!! No quiere saber más nada de mí. Pasa de mis llamadas, de mis sms…y hoy ni siquiera se ha dignado a mirarme a la cara…por no decir de hablarme claro, ni una palabra que salía de su boca se dirigía a mí. Aunque fuera un insulto o algo… nada!
Bill: Bueno, ahora tranquilízate… ya hablaremos de esto mañana

Cuando ya estábamos cogiendo nuestros abrigos y nuestras cosas para irnos volvían de la calle mis primos.

Guido: Che, tomen sus abrigos, se los había cogido porque ya nos íbamos – dijo tendiéndoselos
Tom: Mira el argentino…nos ha salido simpático – dijo en alemán, con una sonrisa falsa
Guido: ¿qué dijo? – le preguntó a Yessy
Yessy: mmm Nada que qué amable por tu parte –dijo lanzándole una mirada envenenada a Tom, que cambió su falsa sonrisa y agachó la cabeza
Pato: Bueno entonces nos vemos el sábado que viene en la fiesta de la universidad, ¿no? – dijo mirando a todos y por último a mi con una gran sonrisa
Ioana: Yo no voy a esa fiesta, así que me despido ahora… un placer haberos conocido chicos

Cuando se hubo despedido de los tres hermanos Bill se ofreció a llevarla a casa con el coche, así que Gustav acercó primero a Yessy, que fue todo el camino callada y sentada lo más lejos de Tom en el asiento de atrás del coche, y únicamente abrió la boca para despedirse con un concreto “Adiós Alazne, Adiós Gustav”. Más tarde llego hasta mi casa y pude ver el semblante serio que tenía por lo que le dije a Tom que ahora entraba y me quedé un rato en el coche con Gustav. Estuvimos casi un minuto en silencio pero yo no podía soportarlo más así que decidí romper el hielo.

Yo: Gustav…
Gustav: ¿Qué quieres? – me dijo con tono demasiado borde
Yo: Mira…no me hables así, no sé a qué viene esa actitud – le dije mirándole, pero el mantenía la vista clavada al frente
Gustav: Vale, lo siento… pero joder entiéndeme, ¿vale?
Yo: Es que no sé qué tengo que entender Gustav, lo que me faltaba era que no pueda ahora hablar con nadie…
Gustav: No Alazne, sabes perfectamente que no es eso. Es cómo te miraba, cómo te hablaba…y claro tu embobada con él. Sobre todo cuando hablasteis en español…algo entendía pero no todo, y eso me cabreaba más todavía…
Yo: Gustav mírame – pero él no giraba la cabeza, todavía mirando al frente así que le giré la cara- Gustav, por favor, mírame a los ojos – le dije, y los tenía ya algo llorosos, pero accedió a sostenerme la mirada- ¿Acaso piensas que si no hubieses estado ahí hubiera pasado algo con él? – él guardaba silencio- ¿Con que esas tenemos? Muy bien, pues te voy a ser totalmente sincera. Me encanta Pato, habrás podido comprobarlo tú sólo claro, de hecho ese es el motivo por el que estamos aquí discutiendo. Habrás comprobado también que él se fijaba en mí cosa que también me encanta. ¿Y qué? Pues sí mira no te voy a negar que si no te hubiera conocido me hubiera liado con él sin dudarlo un segundo. ¿Pero sabes cuál es el problema? Que tú apareciste en mi vida. Tú eres la causa por la que hoy me daba igual que tuviera en frente al chico con el que tanto había soñado y fantaseado. Tú, ese chico que conocí por casualidad en el país que tanto odiaba y al que ahora amo, simplemente porque tú vives en él. Tú, que me has ayudado cuando más lo he necesitado y me has ayudado a quererme a mí misma. Tú, que me has enseñado a volver a querer. Y tú…que eres el chico al que más quiero en este mundo…

Mis ojos la estaban inundados en lágrimas que se peleaban por ver cual saltaba primero, lo que provocó que salieran todas de golpe. Gustav simplemente seguía mirándome sin hacer nada…me estaba desesperando. Después de todo lo que le había dicho... ¿no era capaz de tener una mísera respuesta?
Ya que no soltaba prenda me quité el cinturón y me dispuse a abrir la puerta, pero de repente noté un fuerte tirón del brazo que me hizo volver a sentarme. Agaché la cabeza, esperando el motivo del repentino cambio de opinión de Gustav. De repente me alzó bruscamente la barbilla para que le mirara y con la misma brusquedad chocó sus labios con los míos. Jamás me había besado de esa forma. Parecía como si fuera a ser nuestro último beso.

Gustav: Muy bien, ahora me vas a mirar tú a los ojos. Te voy a explicar cada uno de los motivos por los que me he comportado así. Y no quiero que me interrumpas – dijo muy serio-. Me comportaba así porque envidiaba a ese chico. Como lo mirabas cada vez que hablaba con su acento argentino, la relación que estaba teniendo contigo sin apenas conocerte. Lo único que quiero en este mundo es a ti, y no podría soportar que algo o alguien te apartara de mi vida ¿sabes? Porque tú también me has ayudado cuando lo he necesitado. Tú me has hecho compañía incluso en los momentos en que normalmente me quedaba sólo. Tú que me has devuelto las ganas de vivir, de querer y de compartir mi vida con alguien. Tú compartes muchos aspectos de mi personalidad y de mi vida que jamás había imaginado que nadie pudiera tener en común contigo. Tú eres la pieza que faltaba en el puzle que forma mi pequeño mundo. La pieza que lo hace girar…eres tú.

Cuando dijo eso, lloré aún más. Nunca nadie me había dicho algo tan bonito. Y lo mejor era que nunca nadie me había hecho sentir exactamente lo mismo. Ese amor correspondido que la gente tanto desea encontrar y yo había tenido la suerte de dar con él cuando menos lo esperaba. Simplemente me abrazó y yo me acomodé en sus brazos que se encajaban perfectamente a mi alrededor. Justo como él decía. Como si él fuera el molde y yo la pieza que encajaba a la perfección en él.

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therci_89
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MensajeTema: Capítulo 43   Vie Ene 09, 2009 2:48 pm

CAPITULO 43

No sé cuanto tiempo pude pasar entre sus brazos, pero lo cierto es que se podía estar acabando el mundo fuera del coche, que yo ni mi inmutaba. Eran tan cómodos sus brazos, tan calentitos y acogedores… No quería separarme de él después de todo lo que nos habíamos dicho, y parece que él se había dado cuenta.

Gustav: ¿Sabes? Con todo el ajetreo de día que hemos tenido… se me olvido decirte que estoy sólo en casa, así que puedes venir a dormir conmigo…claro, si te apetece
Yo: ¿Acaso crees que quiero separarme de ti? Espera que vaya a por mi pijama y salgo

Cuando entré a la casa vi que estaba la luz del salón encendida y me asomé para ver quién había. Era Tom.

Yo: Tom…¿qué haces viendo la tele a estas horas?
Tom: Es que no tengo sueño… he intentado dormir como ves – estaba en pijama- pero nada… ¿y vosotros qué tal? Se notaba tensión en el ambiente…
Yo: Sí, la verdad es que la había pero ya está todo bien… vengo a coger el pijama, que me voy a dormir a casa de Gustav, si te pregunta mi madre o la tuya…estoy en casa de Yessy ¿ok? – y parece que le pasó algo al escuchar ese nombre, pero no quería hacerle hablar de eso ahora, aparte, Gustav estaba esperando fuera
Tom: Está bien…seré una tumba. Pero vamos que yo que tú no me molestaría en coger pijama…no creo que lo uses ^^ - dijo con su sonrisa torcida típica de sus perversiones
Yo: No empieces Tom…
Tom: Anda tontina, si estáis deseando…
Yo: Sabrás tú…

Cuando dije esto subí a por mi pijama y algo de ropa limpia y volví a bajar despidiéndome de Tom. Salí de la casa y rápidamente me metí en el coche porque hacía un frío de ese que te cala hasta los huesos. En nada de tiempo llegamos a la casa y ambos corrimos hasta la puerta deseando encontrarnos con el calor que habría dentro de la casa.

Gustav: Pufff, vaya frío hace hoy, yo creo que este invierno va a ser de los más fríos que yo recuerdo…
Yo: Vaya, he elegido buen año para mudarme entonces U_U”
Gustav: Sí, el año perfecto, al menos para mi lo ha sido – dijo dándome un beso en la frente y haciéndome sonreir- bueno…qué quieres hacer, yo no tengo sueño
Yo: Tengo una idea… - y me miro con una media sonrisa que supe por dónde iba- no, no va por ahí la cosa…
Gustav: Bueno pues … suéltalo
Yo: Bueno, primero vamos a ponernos cómodos

Dicho esto subimos a la habitación de Gustav y nos pusimos nuestros pijamas. Nos medio tumbamos en la cama, que gracias a Dios era lo bastante grande para los dos, y le expliqué lo que quería hacer.

Yo: Bueno he pensado…jugar a una especie de “juego de las preguntas” – me miró con cara de no entender nada así que seguí explicándole- Si, consiste en que cada vez uno le hará una pregunta al otro sobre algo que quiera saber… así nos conocemos más, no? Y nos quitamos curiosidades que tengamos…
Gustav: Esta bien… – dijo frotándose las manos…- ¿Qué fue lo primero que pensaste de mí la primera vez que me viste?
Yo: mmm – dije poniendo cara de pensar- que ojalá te volviera a ver Smile – al ver la cara de no entender nada que puso se lo expliqué – sí, yo te vi en el aeropuerto nada más aterrizar en Alemania… me choqué contigo además, y dije…”wow, que chico tan guapo y encima simpático”, y mira por donde, eras el mejor amigo de mis primos… Vale, me toca… ¿Qué 3 cosas te llevarías a una playa desierta?
Gustav: A ti, muchos preservativos, y mucha agua jajaja
Yo: Gustav ¬¬”… ¿Sabes lo que significa desierta? Me refiero a si estuvieras sólo…completamente
Gustav: Está bien, pero que sepas que a ti sería a la persona que me llevaría si pudiera elegir personas…Llevaría agua, mi batería y… un teléfono. Me toca. ¿Te arrepientes de haber venido a Alemania?
Yo: Ahora no. Pero nada más llegar, lo único que quería hacer era volverme a España… mmmm-dije pensando la pregunta- ¿Cuál es mi peor defecto?
Gustav: pues…haber esto es difícil tengo que pensar demasiado… - dijo pasándome el brazo por la espalda- creo que puede ser un inconveniente el que seas tan impulsiva…quiero decir, cuando se te pasa algo por la cabeza, lo haces, sin más… No quiero pensar que pasaría si se te cruzaran los cables y de repente quisieras volverte… - dijo apretándome hacia él. Mi turno…¿con cuántos años tuviste tus primeras experiencias? Beso y…intimidades, por así decirlo
Yo: Con que esas tenemos… pues beso a los…15 creo recordar mm, sí 15. Intimidades…justo cuando cumplí 18.
Gustav: Así que fue con Georg… interesante… ¿quién es mejor de los dos?
Yo: Ya vale Gustav…me toca a mí. Ahora quiero saber lo mismo de ti
Gustav: Yo di mi primer beso con 14… y con 17 profundicé jajaja
Yo: Mira, nos salió espabilado el niño… -me puse seria y después de pensarlo lo dije- Gustav, te quiero
Gustav: Vaya, a qué viene eso…


Yo: Nada, me apetecía decírtelo, no es bueno dejarse cosas así para uno mismo, por esas cosas el mundo se pudre … y no quiero que pase igual con nosotros
Gustav: Sabes que yo también te quiero… y también quiero dormir, sinceramente, esto de las preguntas me ha parecido agotador jaja
Yo: Ya claro…seguro que tienes miedo a que te pregunte algo que no me gustaría saber…
Gustav: Para nada, por mí te contaría mi vida pero no creo que sea demasiado interesante, de hecho, creo que sería un somnífero bastante bueno para alguna noche en la que no puedas dormir

Cuando dijo eso, apoyé mi cabeza en su pecho y me abracé a su cuerpo. Estaba medio tiritando, hacía mucho frío.

Gustav: Vaya… veo que tienes mucho frío. Espera, vamos a abrir la cama y ya está

Y eso hicimos, abrimos la cama y nos acomodamos dentro. Estaba calentita por el calor que nuestros cuerpos habían dejado ahí cuando estábamos tumbados encima del edredón. Esa noche fue la que más feliz dormí en mi vida. Abrazada al hombre que más quería en la vida, que estaba abrazándome al mismo tiempo para darme calor e intentar que estuviera lo más cómoda posible. Podía notar los latidos de su corazón…tranquilos y acompasados casi con los míos. Y así, notando la compenetración de nuestros latidos, nos quedamos dormidos.

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therci_89
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MensajeTema: Capítulo 44   Vie Ene 09, 2009 2:49 pm

CAPITULO 44

Al día siguiente cuando me desperté, Gustav ya no estaba a mi lado. Me extrañó un poco, la verdad, pero no le di la menor importancia. Bajé, todavía en pijama y con mi cara de dormida, hasta la cocina y encontré el motivo por el que mi chico no estaba en la cama al despertar. Estaba preparando tortitas para desayunar.

Yo: mmm qué bien huele…ahora si que tengo hambre – le dije abrazándole por la espalda cuando estaba cocinando
Gustav: Pues mejor sabrá, haber quita un poco cariño, que las voy a sacar ya – me aparté para dejarle hueco – alehop! Aquí tiene la señorita, ya podemos empezar – dijo dándome un piquito en los labios

Estuvimos desayunando y hablando, pero de nada en concreto. Tocamos varios temas como qué tal habíamos dormido, qué planes tenían para hoy y sobre todo, de la fiesta de Navidad. Todavía no me había comprado nada de ropa, que no es que quisiera hacerlo, pero mis primos me avisaron de que la gente va muy arreglada, demasiado para mi gusto, así que no era plan de ir desentonando ya desde el principio. Gustav me contó que incluso los chicos solían arreglarse bastante, era la costumbre que había en la universidad.

Pasé ahí toda la mañana hasta la hora de comer, que me fui a casa y además Gustav tenía que ir a trabajar unas horillas al aeropuerto, por lo que le vería al día siguiente. Cuando llegué a casa ya estaban mis primos poniendo la mesa para comer.

Yo: Buenos días Smile
Tom: Muy buenos para ti diría yo… - dijo guiñándome un ojo y haciéndome sonrojar, esta vez sin motivo
Bill: Buenas prima, ya me contó Tom….que estuviste “en casa de Yessy” – dijo haciendo la señal de las comillas con los dedos y riéndose- ¿Qué tal estuvo? Razz
Yo: Bien…hablando hasta que nos quedamos dormidos…esto dormidas!! ¿Y tú qué tal con Ioana?
Miriam: Chicooos! Venga sentaros que llevamos la comida – dijo gritando desde la cocina
Yo: Vaya, que oportunas… ahora me cuentas eh primo, no te vas a escapar – dije frotándome las manos

Estuvimos comiendo bastante tranquilos. Otra veces nuestras madres aprovechaban estos momentos para acribillarnos a preguntar ya que no teníamos escapatoria, pero hoy no era así. Alguna pregunta hacia mí sobre mi relación con Gustav, pero únicamente para saber si iba todo bien. A mis primos no les dijeron nada… preguntas por sus respectivos trabajos y estudios, ya que el lunes, osea, mañana, empezaba Bill con sus cursos de la escuela. En cuanto terminamos, ayudamos a recoger la mesa y subimos a la habitación de mis primos.

Yo: Bueno Bill, dispara, queremos saberlo todo…
Bill: Pues…la llevé a casa, y cuando ya habíamos llegado a su portal…
Tom (le cortó): Te invito a subir!!
Yo: Tom ¬¬” déjale que termine de contarlo – dije poniendo los ojos en blanco
Bill: Gracias Alazne – dijo dándole una colleja a Tom- bueno pues eso, estábamos ya en su portal y… bueno la dije que si venía conmigo a la fiesta de la universidad el sábado.
Tom: Qué soso por Dios… ¿Sólo eso? Es incluso más interesante el argumento de la película que vi yo anoche…
Yo: Tom, ya vale… ya sabemos que clase de películas te dedicas a ver, sí- dije con cara de asco, para seguidamente cambiarla por una sonrisa y dirigirme a mi otro primo- Bill, eso está muy bien…al menos vas avanzando poco a poco… ¿y qué te dijo ella?
Bill: Me dijo que la parecía perfecto, ya que ahora apenas nos veríamos y de momento esta semana si que no iba a poder pasarme por la peluquería y eso…y que era buena excusa para vernos
Tom: Bill, creo que quiere marcha…te lo digo
Bill: Ya, el problema es que no me fío de ti porque siempre y para todo dices lo mismo
Tom: No, en serio Bill, yo creo que también le gustas… sino no te hubiera dicho eso de “es buena excusa para vernos”, si no le importaras le daría igual verte o no verte, haber si te entra en ese cabezón tuyo – dijo dándole con el dedo en la frente
Yo: Bill, creo que ahora tu hermano si que tiene razón… si fueras un simple compañero no tendría por qué tener ganas de verte o cosas así, e incluso podría haberte dicho directamente que no quería venir a la fiesta
Bill: Bueno no sé…el caso es que ya la invité, ya me dijo que sí, y ya veremos que pasa el sábado Smile
Yo: Tienes una semana para pensarte bien lo que la vas a decir…no puedes andar perdiendo el tiempo ahora que apenas la vas a ver. Deberías decirle ya lo que sientes… a lo mejor te sorprendes con lo que ella pueda decirte a ti también
Bill: ¿Tengo que hacerlo de verdad? – dijo agachando la cabeza
Yo: Mira Bill, ya eres mayorcito para saber lo que debes o no debes hacer. Yo te aconsejo que lo hagas…acuérdate como lo pasé yo cuando Gustav se fue y eso que ambos sabíamos nuestros sentimientos…imagínate tú, que vas a dejar de verla y tendrás el remordimiento ese de “qué hubiera pasado si se lo hubiera dicho”
Tom: Tío, haz caso a las chicas…ellas saben lo que les gusta, mejor que tú o que yo, aunque sea difícil- dijo con su media sonrisa típica de cuando está bromeando

Con esto se terminó nuestra conversación. Podía ver la confusión que sentía Bill sólo con mirarle: Sus ojos, su cara e incluso sus gestos no eran los mismos que antes. Con el tiempo que había ido pasando se había ido enganchando más a esa chica y ahora de repente, dejar de verla. Creo que era algo que ni él mismo imaginaba y por eso le está costando tanto asimilar todo tan de golpe. Pero o reacciona ya, o puede perder una grandísima oportunidad, porque estoy prácticamente segura de que no va a ser rechazado por nada del mundo. Cuando les ves juntos, aunque simplemente estén hablando puedes notar la química que hay entre ellos, lo bien que se llevan y lo bien que se complementan el uno al otro. Creo que sería difícil que mi primo fuera a estar mejor con ninguna otra chica, y más sabiendo todo lo que había pasado anteriormente.

Lo que la gente pensaba de él, motivo por el que le costaba ahora lanzarse a la chica que quería. Estúpida gente que siempre te está condicionando y no te deja ser o actuar tal y como eres…

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delsa
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MensajeTema: Re: FAN FIC therci_89 Capitulo 1- 70   Vie Ene 09, 2009 10:19 pm

awww
sii q me hacia falte leer esto
menconto estos capitulos me encanto las la converscion de gustav y alenze eso si es romantoco
y tom cada ves mas enamorado de yessi y bill ni se diga
de ionanaaaaa Very Happy
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therci_89
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MensajeTema: Capítulo 45   Lun Ene 19, 2009 1:23 pm

Otra vez era lunes. En parte buen día y en parte malo. Buen día porque me gustaba encontrarme con la gente en clase después del fin de semana y contarnos nuestros planes, y malo, porque quedaba más tiempo hasta el siguiente fin de semana, y más este fin de semana que era la fiesta. Teníamos todos tantas ganas de que llegara que seguro que se nos haría eterna la semana. En esta semana, el jueves y el viernes iríamos a hacer la compra de comida y bebida para la fiesta. Prácticamente íbamos a ir todos porque necesitábamos muchos coches donde poder llevar todo lo que compráramos, que sería mucho. La universidad no era muy grande pero la fiesta era el acontecimiento más esperado y venían todos los estudiantes, aparte de los de turismo, y amigos, y amigos de amigos…en fin, ya sabéis que cuando se trata de una fiesta, la gente se entera y hace lo imposible por ir.

Yessy: Alazne!! Que estamos a lunes y todavía no nos hemos comprado nada para el baile…madre mía tenemos que ir sin falta… HOY!! – dijo muy estresada, se le notaba tanto en la cara como en la voz
Yo: Tranquila Yessy, mira, hazlo conmigo…aspira…espira…aspira…espira jajaja
Yessy: ¬¬” que graciosa, pero luego no me vengas tú con nervios o algo que no te haré caso – dijo cruzándose de brazos
Yo: Está bien… ¿Cuándo vamos? ¿Hoy?
Yessy: Sí! Así si por alguna casualidad no viéramos nada…tenemos más días para seguir mirando y que no nos pille el toro
Yo: Oye, te importa si aviso a Ioana, es que Bill la invitó a venir y así pues, nos conocemos más y el sábado se sentirá más cómoda
Yessy: Claro, que se venga Very Happy
Yo: Pues espera, voy a llamar a Bill para que me de su número que no lo tengo y la avisamos

Cuando llamé a Bill se extrañó un poco de que le pidiera eso, pero no me advirtió nada en plan “no la hables de mi”, “no la agobies con el tema que nosotros sabemos”, así que…Simplemente me dedicaría a intentar sacarle algo de información. Tampoco quería, después de todo, que después de haber animado a mi primo a lanzarse se diera de bruces con la realidad en caso de que Ioana no quisiera nada con él. Nada más colgar a Bill, marqué el número de Ioana, la expliqué que le había pedido su número a Bill para ver si quería ir a ver vestidos para el sábado, y me dijo que sí, que justo esta tarde no tenía que ir a la peluquería porque habían contratado a más gente ahora que Bill no estaba. La verdad es que la noté alegre por la noticia que la acababa de dar. A lo mejor quería también sonsacarme ella a mi algo de Bill….ya veríamos. Yessy se vino a mi casa a comer para no perder mucho tiempo y luego iríamos a buscar a Ioana a su casa, que me había dicho donde estaba. Sí, por fin iba a coger el coche de mi madre después de tanto tiempo aquí sin poder hacerlo. Echaba de menos conducir, siempre me había gustado, aunque el tener un novio que te lleve a todos lados tampoco está nada mal, pero para cuando quieres algo de independencia, está de lujo tener tu carné y tu coche.
Cuando llegamos a casa de Ioana ya estaba en la puerta esperándonos.

Yo: Hola Ioana! Espero que no lleves mucho tiempo ahí fuera con el frío que hace…
Ioana: Hola chicas Smile No, no os preocupéis, justo acababa de bajar
Yessy: Menos mal, es que se me olvidó la tarjeta de crédito en casa y tuvimos que ir hasta ahí antes de venir…así que ha sido mi culpa – dijo poniendo pucheros
Ioana: No, en serio está bien. Por cierto, muchas gracias por haberos acordado de mí para ir de compras…la verdad que nunca he ido a una fiesta de este tipo y tampoco sé que es lo que me tengo que comprar
Yessy: Tranquila…te has ido a juntar con las chicas adecuadas Wink – dijo antes de soltar una de sus risitas

Nos fuimos a un centro comercial que había a las afueras del pueblo. Era enorme, jamás imaginé que pudiera haber algo tan grande cerca de pueblos tan normalitos de tamaño. Miramos una tienda tras otra…pero nada nos convencía. Ioana se parecía bastante a mí en el tema de la ropa. No nos gustaba arreglarnos demasiado ya que con nuestras converse y nuestros vaqueros éramos las más felices del mundo, pero en ocasiones especiales como estas no nos importaba adaptarnos a las circunstancias, aunque siempre con nuestro estilo. Por fin dimos con una tienda que era perfecta. Tenía trajes de fiesta de todo tipo. Nos metimos las 3 en el probador con al menos 6 vestidos cada uno. Nos tiramos más de una hora entre prueba y prueba, miradas en el espejo e incluso mini-desfiles. Nos lo estábamos pasando en grande, peor que las niñas pequeñas.

Yessy se compró un vestido precioso blanco, a la altura de la rodilla y con un una tira de encaje justo debajo del pecho y a partir de ahí caída en tablas. http://www.trajes-de-noche.com/Vestidos-sexy/Marika-I-sexy-vestido-blanco-corto/pid,4092,cid,127,product.html

Ioana se compró otro también por la altura de la rodilla de color granate y atado al cuello con un lazo de raso fucsia. Era espectacular y más cuandso ella lo llevaba puesto. http://www.edressme.net/6606.html#

Y yo me compré otro vestido un poco más corto, pero no mucho y era negro, asimétrico y con tul blanco haciendo de falda al final del vestido. Muy de mi estilo. http://www.trajes-de-noche.com/Vestidos-de-coctel/Bella-vestido-corto-de-seda-natural-negro/pid,4695,cid,66,product.html

Salimos las tres con nuestras bolsas y una sonrisa de oreja a oreja de la tienda. En un solo día habíamos logrado nuestro objetivo ni más ni menos que tres mujeres. Porque, seamos realistas, ir de compras con mujeres puede resultar mortal si no se encuentra nada que a una le guste, pero parece que hoy era nuestro día de suerte, lo único que queríamos era llegar a casa, meter nuestros vestidos en el armario y desear con todas nuestras fuerzas que llegara el sábado para poder estrenarlos y estar imponentes con ellos.
Después de todo el rato en la tienda, decidimos esperar para llegar a casa y entrar al Starbucks a tomarnos algo. Sí, ese era otro de mis vicios.

Yo: Ays, que ganas tengo de que llegue ya el sábado… ¿cómo irán los chicos?
Yessy: Sí, me muero de ganas. ¿Sabéis qué? Guido me llamó para decirme si quería ir a la fiesta con él…y claro, le dije que sí, no hay forma de resistirse a ese gran acento argentino – dijo dando un suspiro – y no sé como irá vestido, supongo que se arreglará algo ya que se lo avisé
Yo: ¿Y tú cómo crees que ira Bill, Ioana? – dije alzándole las cejas
Ioana (poniéndose roja): Pues no sé… supongo que él si que irá bastante arreglado, ya que siempre está deseando que se celebre algo para sacar sus mejores galas del armario jaja
Yessy: Vaya, parece que le conoces bastante bien eh – dijo dándola un pequeño codazo con el codo
Iona: Esto… si…bueno… no sé

Vale, esa respuesta tartamudeando me había aclarado todo más todavía. Claramente estaba que se moría por mi primo pero los dos eran demasiado tímidos en cuanto a relaciones de pareja como para echarse en cara lo que sentían. Tenía miedo, miedo a qué llegara el sábado por ver qué podía pasar y era algo que se podía reflejar en su cara. Aunque también estaba feliz…cuando se miró al espejo con ese vestido que la encajaba a la perfección se la veía la mujer más feliz del mundo, deseando encontrar al hombre con quien compartir toda esa felicidad.

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therci_89
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MensajeTema: Re: FAN FIC therci_89 Capitulo 1- 70   Lun Ene 19, 2009 1:24 pm

Por fin había llegado el día que estábamos esperando. Me levanté bastante tarde, ya que podía dormir tenía que aprovechar, y además, no quería ir con ojeras a la fiesta. Tenía que estar completamente estupenda. Cuando me desperté miré el móvil para ver qué hora era. Las 12:30 pm, pero además tenía un mensaje.

“Wns días preciosa. Spero no habrt dspertad sk staba pnsando n sta noxe y no pdia dormir +. Tngo muxs gans d vert ya y + d kitarm la duda sbre tu famoso vstido. A ls 8 y mdia stare n tu puerta. Tkiero”

Vale, nada más empezar mi día ya había conseguido ponerme una sonrisa en la boca. Era único para saber hacer ese tipo de cosas incluso con un simple sms. Bajé las escaleras para desayunar algo en la cocina, aunque no comería mucho porque sino luego me dice mi madre que no como la comida.

Tom: Vayaaaa la fea durmiente viene por ahí. Ya iba a subir con un par de cacerolas a despertarte como hacían con los militares eh
Yo: Qué buen modo de empezar el día…llamándome fea, bueno no esperaba menos de ti – dije pasando a su espalda y pegándole en la cabeza
Bill: Sois como críos pequeños de verdad… -dijo poniendo los ojos en blanco
Tom: Uy sí, hablo el mayor… prefiero ser así a parecer amargado como tú
Yo: Tom no te pases! Lo que le pasa a Bill es que le da envidia ¿a que sí primuchi? – dije acercándome a él y agarrándole de los mofletes- ayyy mi primito, que le da envidia de mis peleillas con su hermano!!
Bill: Bueno ya… - dijo quitándome las manos de su cara
Yo: Pero qué rancio eres… normal que no te digamos ni hagamos nada así ¬¬
Bill: No… venga dame mimitos – y vino dando pasitos pequeños con los brazos abiertos hacia mi, parecía un teletubbie
Yo: Ahora sí eh? Pos ahora yo no quiero – dije cruzándome de brazos para que no pudiera abrazarme pero logró separarlos y abrazarme- está bien te perdono con una condición
Tom: Oh oh…cuidado Bill… - dijo mientras comía galletas
Bill: Bueno… dispara – e hizo un gesto de pistolas con las manos…
Yo: Me tienes que ayudar con el peinado y el maquillaje para esta noche Smile
Bill: ¿Acaso dudabas que no iba a hacerlo aunque no me lo pidieras? Sabes que me encanta!! Very Happy – dijo volviéndome a abrazar
Yo: Pues… a las 6 o así nos ponemos manos a la obra eh, para que luego te de tiempo a ti a arreglarte. Así que…me voy a la ducha!

Subí muy alegre las escaleras, incluso iba tarareando una musiquilla que no era ni una canción ni nada, simplemente lo que me salía. Iba a prepararme la bañera para darme un buen baño pero recordé lo que pasó la última vez que lo hice así que por si las moscas, decidí darme una ducha y punto. Yo soy muy supersticiosa y si hago algo y a causa de eso pasa algo malo, intento no volver a hacer más dicha cosa. Puedes ser rarezas o puede que no, pero así soy yo y no puedo cambiar a estas alturas de la vida. Me llevé mi minicadena al baño para poder escuchar mi cd de Airbag, a los que además iba a ver esta misma noche de nuevo.

Cuando me llevo la música al baño me entretengo más pero como no tenía nada mejor que hacer me dio igual. Me dio tiempo a escuchar el cd entero y terminar justo a tiempo para comer y llevarme la bronca de mi madre por tener tanto tiempo el baño ocupado.

Comimos tranquilamente y después de comer tenía tiempo sin ocupar hasta las 6 que comenzara la transformación a manos de Bill. Me decidí a encender el ordenador que llevaba mucho tiempo sin usarlo. Tardó bastante tiempo en ponerse a funcionar y yo ya me desesperaba por su lentitud. Pero bueno… no tenía nada mejor que hacer así que soportaba la espera lo mejor que podía. Abrí la página de internet para ver si tenía algún e-mail pero no creía que lo hubiera. Y…me equivoqué. No era nada más ni nada menos que Georg.

“Hola Alazne,
Bueno no sé si ni siquiera querrás leer esto al ver que el mail viene de mi, pero si lo estas haciendo, gracias. Simplemente quería decirte que sigo sintiendo mucho todo lo que pasó, yo no sabía que estabas con alguien y mucho menos quería haceros daño. Sólo quiero lo mejor para ti. Dentro de poco tendré que ir por allí otra vez y aunque no creo que quieras verme, si cambias de opinión ya sabes donde localizarme.
Espero que estés bien y tu familia también. Y que hayas solucionado eso con tu novio, de verdad, lo siento.
Ojalá puedas perdonarme…”

Vale, había conseguido hacerme llorar. Menos mal que todavía no llevaba maquillaje ni nada. El e-mail estaba mandado hace algo más de 2 semanas. Aunque lo hubiera visto el mismo día que lo mandó creo que no hubiera contestado, así que ahora tampoco lo haría, quizás más adelante cuando haya pasado algo más de tiempo.

Me dolía admitir que yo también lo echaba de menos y que hubiera dado lo que fuera por haber mantenido la relación de amistad que teníamos poco tiempo después de romper la relación, pero claro, la vida nunca te pone las cosas demasiado fáciles. Quizás esto era sólo una prueba para ver si nuestra “amistad”, que ahora estaba en duda, era tan fuerte como para recomponerse de una situación como aquella. Pero ahora tocaba centrarse en esta noche. Ahora tocaba intentar dormir algo hasta las 6, y lo hice fácilmente porque seguía cansada a pesar de haber dormido tanto.
A las 6 en punto tenía a Bill llamando a mi puerta.
Bill: ¿Se puede? – dijo asomando la cabeza por la puerta
Yo: Sí pasa, ya estoy despierta… - dije con voz de sueño
Bill: Muy bien…comienza la transformación

Empezó con el pelo. Estaba algo húmedo aún por la ducha de antes así que me lo secó con el secador hasta que no quedó ni pizca de agua en él. Luego sacó unas tenacillas y comenzó a rizarme el pelo. Le estaba quedando genial, yo hacía poco que había pillado el truco a ese aparato y él lo usaba como su fuera una extremidad más que tenía su cuerpo. Luego con la plancha me alisó el flequillo, que lo tenía recto, y con eso terminó el peinado.



Ahora llegaba lo más complicado, el maquillaje, pero también lo preferido de Bill. Me puso muy bien la base de maquillaje y comenzó a pintarme los ojos. Completamente negros, aunque algo mejor de lo que los solía llevar a diario.

Además, me puso algo de brillantina negra también, para que no fuera maquillaje de un día cualquiera. Me alargó la línea negra que bordeaba los ojos en la parte exterior de éste para dar un aire felino y más tarde me repasó esa misma línea con un color azul que quedaba precioso. Era una combinación original, que pegaba a la perfección con mi vestido. Toque de rímel, un par de brochazos de colorete y estaba lista. Me pidió permiso para ayudar a ponerme el vestido y se lo di, era mi familia así que me daba igual, no iba a ver nada que no hubiera visto ya. Alcé los brazos y metió el vestido con mucho cuidado por el peinado, ya que fue para no estropearlo por lo que quiso ayudarme. Menos mal que Bill había decidido peinarme él mismo antes de ponerse conmigo, seguro que había previsto que tardaría bastante, era todo un experto. Al final eran ya las 8 y 25 pero se me había pasado tan rápido…Me puse los tacones negros, cogí el abrigo y el bolso y bajé hasta la puerta para ir corriendo hasta el coche de mi novio…

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MensajeTema: Re: FAN FIC therci_89 Capitulo 1- 70   Lun Ene 19, 2009 1:25 pm

Iba caminando el corto pasillo que había que recorrer para llegar desde la puerta de mi casa hasta la calle pero pareció que lo hiciera a cámara lenta. Lo vi allí plantado, apoyado en su precioso coche, con unos pantalones negros, una camisa blanca, una chaqueta negra y, lo que me mató, una corbata estrecha negra, recta, perfecta. Jamás me lo pude imaginar así vestido y a juzgar por su cara, él tampoco me imaginaba a mí así.

Gustav: Wow! Normal que no parases de hablar del vestido… - dijo mientras me agarró de la mano y me hizo girar ante sus ojos
Yo: Tú tampoco estás nada mal… -dije dándole un beso
Tom: Ehh pareja! ¿Os importa si me voy con vosotros? Así no parece que voy solo… Sad - dijo poniendo pucheros, aunque en realidad sabía que eso le importaba poco porque allí enseguida conseguiría compañía para pasar la noche
Gustav: ¿Por qué no te vas con tu hermano? Jaja – y al decir eso Tom hizo que lloraba
Yo: Valeee, ven con nosotros…
Tom: Esa es mi prima Smile – contestó y se dirigió a mi de una carrerita para darme un beso y sacar la lengua a Gustav

Nos subimos al coche y nadie hablaba. Gustav no abrió la boca para nada, parecía que le hubiera molestado de verdad tener que llevar a Tom pero estoy segura de que no era así, simplemente no tendría nada que decir.

Yo: Tom, ¿y tu hermano a qué hora iba a venir?- le pregunté mirando al asiento trasero del coche
Tom: Pues iba a salir ya también para ir a buscar a su enamorada… - gesticuló poniéndose las manos en el corazón y yo le dije que no se pasara con su hermano, que era un envidioso

Cuando llegamos a la universidad había bastantes coches ya aparcados, cosa que me sorprendió porque yo pensaba que llegábamos demasiado pronto, y al final ocurrió lo contrario. Bajamos del coche y justo cuando iba a entrar al gimnasio me di la vuelta y vi un coche que me resultaba bastante familiar que paraba unos metros más allá de donde estábamos y del que se bajó una chica guapísima. Era morena, con el pelo rizado y casi por la cintura y los ojos claros. Además el vestido que llevaba la resaltaba la figura y tenía un buen cuerpo. El coche lo conducía un chico pero no me dio tiempo a ver mucho más. Cuando quise girar la cabeza para continuar caminando vi que Gustav estaba más blanco incluso que la pared.

Yo: Cariño, ¿te pasa algo? – le dije mientras le acariciaba la cara
Gustav: No, nada… venga vamos

Cuando entramos al imponente gimnasio la verdad es que me llevé una gran sorpresa. Todo estaba adornado con guirnaldas, luces y una gran bola de discoteca colgaba del techo en el centro de la pista. En una esquina había una especia de plataforma en la que estaba el disc jockey pinchando la música. No estaba nada mal, ponían de todo así que presentí que esta sería una buena noche.

Rodeando el centro del gimnasio estaban las mesas llenas del típico ponche de las fiestas de universidad, refrescos, vasos y platos con cosas para picar. Demasiadas cosas, la verdad es que nos pasamos haciendo la compra, pero mejor que sobre a que falte.

Cuando fuimos al centro del gimnasio vimos a Yessy con Guido. Madre mía estaba guapísima con su vestido, su pelo, su maquillaje. Si ya la quedaba bien en la tienda, imaginaros ahora, que además llevaba sus taconazos blancos. Incluso sobrepasaba a Guido en altura, ya que ella era ya bastante alta sin ponerse tacones.

Estuvimos un buen rato hablaron con ellos y de repente de entre la multitud aparecieron Gastón y Pato, tan sonriente como siempre. Ellos no se habían arreglado mucho, iban más o menos como siempre, por lo que desentonaban y eran un poco el centro de todas las miradas.

Pato: Mira vos…estás mucho más que re linda esta noche – y fue a darme dos besos, después de Gastón
Yo: Muchas gracias…tú… - y me quedé callada sin saber que decirle
Pato: Sí bueno, lo mío es de nacimiento, no hay nada que pueda hacer ya jaja Y Gustav... ¿cómo estás amigo?
Gustav: Bien, gracias – dijo intentando parecer amigable, pero yo sabía que no le había entrado por el ojo desde el principio, aunque le dijera todo lo que le dije aquella noche

Estuvimos bailando muchísimo rato. También con Bill y Ioana que llegaron un rato después de nosotros. Estaban un poco apartados de los demás compartiendo risas y confidencias. Parecían una pareja más y por desgracia no era así. Aunque no sé por cuanto tiempo. Me arrimé disimuladamente a dónde estaban ellos y puse a funcionar mi maravillosa antena caza-marujeos.

Bill: Esto… Ioana…yo quería decirte algo – la dijo mientras la agarraba de las dos manos
Ioana: mm dime Bill, te escucho – se podía notar el nerviosismo en su voz
Bill: Pues… que llevo mucho tiempo callándome esto pero ya… creo que debo decírtelo
Ioana: Bill me estás asustando, ¿quieres decirlo de una vez?
Bill: Te quiero
Ioana se quedó muy callada, soltó sus manos de las de Bill y dio un paso atrás. No me podía creer lo que estaba viendo, incluso me alejé para poder mirar desde otro sitio más disimuladamente. Ahora estaban hablando más… y poco a poco ambos fueron relajándose.

Ioana le estaba diciendo a Bill algo con cara de preocupación pero el simplemente la sonrió, se acercó más a ella, la dijo otra vez que la quería, y se besaron. Uno de los besos más eternos que jamás había visto pero también el más deseado, al menos por las partes a las que correspondían.

Al ver que todo se había solucionado en esa pareja, me volví a unir al grupo. Llegué y vi que Gustav no estaba y me dijeron que había ido a por algo para beber. Decidí ir a buscarle y así poder estar algo de tiempo nosotros a nuestro aire, que tenía muchas ganas de ello. Me abrí paso entre la multitud como pude y me dirigí a la mesa más cercana, con una gran sorpresa. Gustav estaba acompañado por la chica que había visto salir de aquel coche que me sonaba tanto. Por eso se había quedado tan pálido. Él sabía quien era la chica y a juzgar por su reacción, no quería que estuviera allí. Me dispuse a ir hacia donde se encontraban pero vi que se armó jaleo en otro lugar y miré para ver que ocurría. Al final simplemente era que un chico se había caído y cuando volví la vista hacia donde estaba Gustav le encontré con su boca sobre la de aquella chica misteriosa.


Me di la vuelta y me dirigí de nuevo al grupo con las lágrimas inundando mis ojos.

Yo: Bill, por favor, ¿me dejas el coche para volver a casa…?Es que no me encuentro muy bien…
Bill: ¿No te puede llevar Gustav..? Es que…luego me va a hacer falta
Yo: Gustav está demasiado ocupado, tiene mejores cosas que hacer – dije quitándome la lágrima que acababa de salir de mi ojo y con ello, corriéndome el maquillaje- simplemente voy a casa a tomar algo para mejorar y vuelvo, ¿si?
Bill: Está bien… pero ten cuidado por ahí…

Pero cuando me dijo eso yo ya estaba yendo hacia la puerta del gimnasio. Lo único que deseaba en ese momento era salir de ese maldito lugar y borrarme esa odiosa imagen de mi cabeza. Subí al coche y enseguida arranqué el motor. No tenía que tener mucho cuidado pues no había apenas gente por la calle a esas horas. Tampoco es que fuera demasiado rápido pero de repente parecía que si. Mis ojos comenzaron a inundarse y a provocar cascadas de lágrimas que caían en mi vestido. Sentía una fuerte presión en la cabeza. Dolor, hinchazón, un nudo en la garganta. La vista se me empezaba a nublar, además, las lágrimas no me dejaban ver bien. De repente noté como mis ojos se cerraban y mi cabeza quedó inutilizada. No oía, no veía y no sentía nada. Las manos se escurrieron poco a poco del volante. Lo último que recuerdo es que todo estaba negro…

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MensajeTema: Cap 49 ( donde lo subo pone ese número , pero me podido confundir...d todas formas, el siguiente a este, seguro )   Miér Mar 18, 2009 2:14 pm

Gustav

Hoy era el gran día. El día de la fiesta de Navidad. Tenía tantas ganas de buscar a Alazne que cuando estaba frente a su casa me parecía mentira. Puede parecer exagerado pero es que para mí estar un par de días sin verla era demasiado. Y, claro, estuve sin verla porque viernes y jueves se anularon las clases por las preparaciones de la fiesta y ella estaba con el 100% de su mente puesta en que todo funcionara. Así la cogería con más ganas cuando la viera. Y así fue…cuando la vi salir de su casa, pensé que iba a tener que mirar al suelo por si me escurría con las babas que se me habían caído al verla. Ambos nos quedamos mirando estupefactos ante la ropa que cada uno llevábamos. Era un buen momento hasta que apareció Tom y nos dijo que se venía con nosotros a la fiesta. No es que me enfadara pero si que hubiera preferido ir solo con Alazne.

No tardamos demasiado en llegar a la fiesta que ya estaba bastante llena de gente para nuestra sorpresa. Cuando estábamos por entrar al gimnasio donde se celebraba vi que Alazne se giró para mirar un coche que acababa de pararse unos metros más allá para que se bajara alguien. Pude ver como Alazne examinaba el coche, como si conociera al conductor y yo me fijé y vi que era Georg. La puerta del copiloto se abrió para dejar ver unas piernas bien largas que poco a poco dejaron ver el cuerpo entero de la chica que salía del coche. No podía creer lo que estaba viendo. Aquella chica de piernas perfectas era Martha. Yo pensaba que cuando me amenazó diciendo que eso no quedaría así estaba dándoselas de chica dura, pero ahora me acababa de dar cuenta de que no estaba bromeando. En absoluto. Noté como un escalofrío me recorría toda la columna vertebral y como mi cara perdía su tono normal. Incluso Alazne se dio cuenta y se preocupó al verme así pero yo le quité importancia y entramos finalmente al gimnasio después de aquella “sorprendente y catastrófica” a la vez, entrada.

Una vez dentro, después de abrirnos paso hasta el centro de la pista nos encontramos a Yessy con Guido, lo que hizo que Tom comenzara a incomodarse bastante. Menos mal que su hermano no tardó mucho más en llegar, aunque lo hizo acompañado de Ioana y casi todas sus atenciones se dirigían hacia ella. Estuvimos mucho tiempo bebiendo y bailando todos juntos, también con Pato, para desgracia mía, y con Gastón, hasta que Bill y Ioana se separaron un poco del grupo y vi como Alazne se acercaba con disimulo para tener controlada la situación. Tom se fue también un rato en busca de alguna víctima o afortunada, seguramente, así que aproveché para ir a por unas bebidas más, que ya nos estábamos acabando las nuestras.

Tardé un poco en llegar hasta las mesas con ponche porque cada vez la multitud era más y más grande y tampoco se molestaban en dejar paso a las personas que pretendíamos dirigirnos a vete a saber donde. Cuando llegué empecé a servir los vasos y noté como alguien me tocaba el hombro. Me giré de golpe con una gran sonrisa pensando que sería Alazne que venía para estar un rato solos al igual que el resto, pero al ver la cara que tenía enfrente mi sonrisa desapareció de golpe.

Martha: Vaya, parece que hay alguien por aquí que no se alegra de verme… - dijo con una sonrisa torcida
Yo: Vaya parece que alguien es más lista de lo que parecía… al menos sabe reconocer donde no es bienvenida
Martha: ¿Acaso no te avise que esto no quedaría asi? He venido a cumplir mi parte del trato…
Yo: No digas tonterías Martha, lo que te pasa es que estás enferma. En serio vete a un psicólogo que es lo que te hace falta…- pretendía volver con los demás pero me agarró del brazo y no me dejó ir
Martha: ¿Dónde vas tan rápido Gustavin? – dijo acariciándome la cara y yo dejé la bebida en la mesa otra vez- Sabes que las cosas no funcionan así…
Yo: ¿A no? Será que no tengo la maldad que te corre por las venas…aunque a lo mejor debería, así podría saber como librarme de ti, estaríamos en igualdad de condiciones…
Martha: Si pretendes molestarme con eso, no te molestes. Al contrario, me alaga todo lo que me dices Wink – se giró para mirar hacia la multitud- Oh, vaya… mira quien viene por ahí tu querida novia…
Yo: No hagas nada de lo que te puedas arrepentir…
Martha: Pobrecita, estoy segura de que no le va a gustar nada lo que va a ver…

Y justo cuando ella volvió a girar la cabeza hacia donde estábamos, Martha se tiró a mi boca, literalmente. Me agarró del cuello para que no pudiera separarme y yo la agarré de la cintura para intentar separarla de mí, pero cuando quise conseguirlo era demasiado tarde.

Yo: Que coño has hecho!! – dije pasándome la mano por la boca para intentar quitarme el sabor de sus labios
Martha: Venganza cumplida Smile Espero que no te sea muy difícil arreglar todo con tu pobrecita novia… que disgustada debe de estar en estos momentos… - dijo con voz de niña pequeña y poniendo pucheros mientras se reía
Yo: Tienes suerte de ser una mujer, porque de lo contrario te habría dejado mi puño grabado en tu repugnante cara hace tiempo – y dicho esto volví hacia donde debería de estar Alazne pero al llegar vi a todos menos a ella- Bill, ¿Dónde está tu prima?
Bill: Se ha ido a casa…con mi coche, dijo que luego volvería pero se la veía mal… la pregunté que por qué no te decía que la llevaras y me dijo que estabas ocupado y tenías mejores cosas que hacer
Yo: Oh mierda… bueno voy a buscarla creo que sé donde puede haber ido
Bill: Espera!- dijo agarrándome del brazo- ¿Qué ha pasado?
Yo: Ya te lo contaré en otro momento Bill, ahora necesito verla
Bill: Espero por tu bien que no esté mal por culpa tuya…otra vez… - pero cuando dijo eso yo ya estaba casi en la puerta del gimnasio dirigiéndome a mi coche

Claro que sabía donde iría. A la granja abandonada donde nos mostramos nuestros sentimientos. Ella dijo que iba allí cuando quería estar sola y necesitaba tranquilidad, así que sin dudarlo iría hasta allí. Conduje lo más rápido que pude cuando de repente vi un coche en el arcén, empotrado contra un árbol.


Por mucha prisa que llevara no podía dejar aquella situación así, al menos debería avisar a los servicios de emergencias de lo que había ocurrido.

Rápidamente di marcha atrás y paré el coche donde no estorbara en caso de que alguien más quisiera circular por la carretera. Bajé del coche y di una carrera hasta el coche. No me gustó nada lo que ví, era el coche de la madre de Bill, por lo que el accidente lo había tenido Alazne. En cuanto mi mente reacciono asimilando toda la situación aceleré y me dirigí al coche…pero no había nadie. El cristal estaba roto, por lo que había tenido que salir disparada hacia adelante por el golpe brusco contra el árbol. Seguí corriendo y ahí estaba, unos metros más delante de mí tirada en el suelo, inconsciente. No quise tocarla, a lo mejor la hacía peor si la movía de cómo se encontraba pero tan rápido como pude saqué mi teléfono y empecé a marcar el nº de emergencias mientras intentaba hacerla reaccionar.

Yo: Alazne, Alazne… despierta por favor – la decía dándola suaves golpes en la cara y con lágrimas en los ojos- Por favor Alazne…no…no pu….no puedes…despierta!!….por….por favor…

Lo que más quería en el mundo…no se podía ir. No ahora. No ahora que tenía que explicarle qué había pasado, no ahora que estaría rabiosa conmigo y tendrá malísima imagen de mí, no ahora…que todavía no la he dicho las suficientes veces lo mucho que la quiero y lo que significa para mí.

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MensajeTema: Cap 50   Miér Mar 18, 2009 2:15 pm

En muy poco tiempo llegó la ambulancia y los médicos que iban en ella me hicieron apartarme de Alazne para que pudieran examinarla mejor. Sin decirme ni una sola palabra sobre su estado la pusieron con mucho cuidado pero a la vez lo más rápido que pudieron, encima de la camilla para subirla en la ambulancia y llevársela corriendo.

Yo: Esperad, quiero ir con ella por favor!!
Médico: Lo siento, tienes que ir al hospital con tu coche, no podemos dejar que haya dos coches aquí parados… no queremos otro accidente demasiado con que se quedará el coche del accidente hasta que venga la grúa, no te preocupes, haremos todo lo que esté en nuestras manos por ella

Y allí me quedé. Plantado en medio de la oscuridad en una carretera a las afueras del pueblo en una noche que se suponía que iba a ser de las mejores hasta el momento. Antes de ir al hospital creí conveniente avisar a Tom de lo que había pasado para que así lo supiera su madre y su tía. Iba a llamar a Bill, pero me dijo que me mataría como la hiciera daño, y en parte, lo que había pasado era peor que eso y no podía evitar sentirme culpable. De hecho es lo que era, el culpable de que ahora Alazne vaya de camino al hospital en vete a saber qué estado de gravedad.

Tom: Ey tío, ¿dónde te has metido? ¿has encontrado a mi prima? Es que la estaba llamando y no me coge el móvil…me tiene preocupado, la verdad
Yo: Tío, tu prima está en el hospital
Tom: ¿Cómo? Será una broma, ¿no?
Yo: ¿Cómo crees que voy a bromear con eso Tom? Ha tenido un accidente de coche cuando iba hacia el pueblo desde la fiesta…se ha chocado con un árbol
Tom: ¿La has visto? ¿Cómo está? ¿La ha pasado algo? – dijo todo seguido
Yo: No sé Tom, no sé nada – le dije llorando, ya no podía más- llamé a la ambulancia y se la acaban de llevar pero no me dejaron ir con ella y ni siquiera me dijeron nada… voy para el hospital ya, avisad a quien tengáis que avisar – y dicho esto colgué el teléfono

Intenté tranquilizarme mientras iba al volante, porque no quería ser yo ahora el que tuviera otro accidente. Aunque si ella no estaba más conmigo no me hubiese importado, al menos me iría con ella. Pero no, tenía que estar con ella, para apoyarla, ayudarla a salir adelante y hacer todo lo que hiciera falta por ella.

Cuando llegué al hospital pregunté por ella en recepción y enseguida vino un doctor de los que iban en la ambulancia a hablar conmigo. Yo le empecé a hacer demasiadas preguntas seguidas pero él ni siquiera se contestó. Quedó en silencio esperando que me calmara y cuando a él le pareció que podía afrontar las noticias que me tenía que dar comenzó a explicarme todo. Pero justo cuando iba a empezar a explicarme todo llegaron la madre y la tía de Alazne junto con Bill y Tom así que aprovecharon y se quedaron a escuchar del mismo modo en que yo lo hice.

Médico: Bueno, antes de todo quiero que sepan que hemos hecho todo lo posible por que saliera adelante…
Alicia: Ay madre mía mi niña!! – dijo llorando desconsoladamente
Médico: y ahora les contaré todo lo que hemos hecho… - continuó sin hacer caso a la interrupción de la madre de Alazne- Cuando llegamos al lugar del accidente la chica llevaba tendida en el suelo alrededor de 10 minutos. Por suerte, podría decir que casi llegamos a tiempo, pues un poco más de tardanza hubiera podido resultar mortal para la chica – y todos nos miramos con la preocupación escrita en nuestros rostros-. Por suerte, la chica sigue viva. Ahora vienen las malas noticias. No llevaba puesto el cinturón de seguridad por lo que el choque contra el árbol provocó que saliera literalmente disparada hacia delante atravesando la luna delantera del coche. Ésto provocó profundas cortaduras en varias zonas de su cuerpo pero fundamentalmente en la cara. A su vez, la caída le provocó un traumatismo en la cabeza y ha tenido una hemorragia en el cerebro. Ahora mismo la están tratando para quitarle toda la sangre que le ha quedado en el cerebro pero…lamentablemente su estado es … de coma.
Yo: Pero… ¿está bien? ¿va a despertarse verdad?
Médico: Por suerte no es un coma profundo, simplemente es un coma provocado debido a los medicamentos que la hemos tenido que suministrar para calmar la leve hemorragia cerebral y otras hemorragias por golpes y roturas. La más grabe es una rotura que tiene en la pierna izquierda. Se ha roto el fémur por dos partes distintas y una de las roturas está casi a la altura de la pelvis por lo que requerirá una larga rehabilitación hasta que el hueso suelde correctamente y sin secuela alguna
Miriam (que estaba abrazando a su hermana): Bueno, pero en resumen… ¿va a salir adelante verdad?
Médico: Sí, está fuera de peligro pero no sabemos, ni podemos hacer un cálculo acerca de el tiempo que puede permanecer en coma. Puede ser desde unas horas hasta…meses

Al oír eso todos suspiramos y nos miramos temiendo lo peor. Aunque el médico nos había dicho que no corría peligro de muerte el tenerla en la cama de un hospital por meses no ayudaba a mantener la esperanza en la recuperación. Esa noche su madre se quedó con ella en el hospital, ya que sólo podía tener un acompañante. A la mañana siguiente fui para el hospital y al aparcar el coche vi allí el coche del que salió Martha la noche anterior. Sólo esperaba que no hubiera tenido la cara dura de presentarse en el hospital después de que todo esto también era culpa suya.

Entré al hospital y me dirigí hacia la Unidad de Cuidados Intensivos, que era donde tenían a Alazne hasta que se mantuviera más estable. Y allí estaba. Era él. Georg había venido al hospital. ¿Pero cómo se había enterado? No tenía ni idea, lo único que sabía era que no era momento para peleas ni discusiones y él debía de pensar lo mismo porque en cuanto me vio, se levantó de la silla en la que estaba y se dirigió hacia mi para darme un abrazo.

Georg: Lo siento muchísimo Gustav. Y también necesito que me perdones por todo. Desde lo que pasó hace ya tiempo hasta lo de ayer. Anoche me llamó Martha y me contó todo. Te juro que no sabía que la fiesta esa era de vuestra universidad ni nada parecido. Sino no la habría llevado, es más la hubiera impedido ir
Yo: Georg, no te preocupes… yo sé que quieres a Alazne y que no quieres nada malo para ella no como tu amiga, que hasta que no ha conseguido lo que quería no ha parado
Georg: Bueno si te quedas más tranquilo, ya no es mi amiga… en cuanto me contó todo la dejé claras unas cuentas cosas y todo terminó…
Yo: Es lo mejor que has podido hacer en tu vida…por cierto, ¿cómo te has enterado de lo que pasó con Alazne?
Georg: Bueno, Bill me llamó. No sé como conseguiría el teléfono, supongo que se lo pediría a la madre de Alazne que si que lo tiene…me dijo que creía conveniente que lo supiera, y la verdad es que se lo agradezco, gracias a Dios me ha pillado estando aquí…


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MensajeTema: Cap 51   Miér Mar 18, 2009 2:17 pm

Georg

No me sorprendí en absoluto al ver entrar a Gustav por aquella puerta. Al fin y al cabo era el novio de Alazne y tenía que estar a su lado, apoyándola, era lo normal. Y también le agradezco profundamente que no me guarde rencor por lo que pasó. Ya sé que le expliqué cómo sucedió todo, quien fue la culpable y la decisión que he tomado con respecto a esa persona, si es que se la puede llamar así, pero cualquier otro podría haberme guardado rencor para los restos, y él no lo hacía. También es que en estos momentos lo que menos había que hacer era discutir.
Teníamos que estar todos unidos por la causa de preocuparnos por Alazne y turnarnos para que nunca se quedara sola.

No quedaba nada para Navidad, y ella todavía seguía en el hospital. En aquel maldito coma. Gracias a Dios ahora el grupo estaba teniendo un descanso y lo poco que había que hacer era ir de vez en cuando a la discográfica así que aproveché para quedarme en Alemania todo lo que fuera posible, y, de momento, me iba a quedar sin fecha límite, porque la discográfica nos había alquilado un piso a los chicos del grupo para facilitarnos las cosas.

Yo me pasaba todas las mañanas por el hospital para que Alicia se fuera a casa a descansar, y a la hora de comer llegaba Gustav, venía siempre directo de la universidad y se quedaba con ella por la tarde. También me dijo que por la tarde venían sus primos, cuando podían debido a su trabajo y estudios respectivamente, pero la cosa es que Alazne nunca estaba sola.

Una de las mañanas que estaba en el hospital me quedé dormido en el sillón que tienen para la persona que hace compañía al enfermo. No sé a qué se debió, seguramente sería sólo que tenía horas de falta de sueño acumuladas y mis ojos cedieron antes la tentación de descansar un poco.

X- Disculpe…señor…- y me tocó una mano el hombro provocando que diera un saltito- Disculpe las molestias, es que tiene que entrar el doctor a examinar a Alazne…si no le importa esperar fuera
Yo: Sí claro, perdone… - y tan rápido como pude y muerto de la vergüenza salí de la habitación

Esa enfermera era nueva. Llevaba el suficiente tiempo paseándome por los pasillos de este hospital como para reconocer al menos las caras de muchas de las enfermeras, y más si eran de la misma planta en la que Alazne estaba ingresada, y sabía perfectamente que esa chica no había estado antes por aquí. Y digo chica, porque para mi sorpresa era una chica joven. Tendría más o menos mi edad o como mucho un par de años más, su aspecto la delataba. Y…era guapísima. Un poco más baja que yo, morena de pelo largo y ojos azules. Supongo que esa era la causa de que la situación me haya resultado embarazosa, ya que si hubiese sido la típica enfermera vieja y gruñona, me hubiera importado más bien poco el que me hubieran tenido que despertar o no. Además me miró con ojos tristes. Seguro que se estaba apiadando de mí…lo que me hizo pensar si eso sería a causa de que la salud de Alazne estuviera empeorando. En cuanto salieron de la habitación le pregunté a aquella enfermera si es que sucedía algo.

Yo: Disculpe… ¿qué tal está? ¿Ha empeorado o algo? – dije con la preocupación latente en mi cara
X: No, no, puede estar tranquilo, creemos que está evolucionando bastante bien…puede que algún día no muy lejano nos de una sorpresa bastante favorable Smile
Yo: Muchas gracias, en cuanto haya cambios no dude en avisarme…o a mí o a quien esté con ella
X: No dude que lo haré – y dicho esto caminó por el largo pasillo del hospital para volver a sus tareas

Sentía la necesidad de seguir preguntándola algo más con tal de seguir escuchando esa voz tranquilizadora. No sé como lo hacía pero sus palabras tenían una especie de efecto sedante en mí. Transmitía paz, esa paz que ahora tanto necesitaba. No sólo por lo de Alazne, sino por todo el cúmulo de cosas que había vivido estos últimos meses, desde el grupo hasta ahora. Pero mi mente se quedó totalmente en blanco y fue por eso que la dejé marchar, no sin antes contemplándola a lo largo de aquel pasillo como antes dije.

Iban pasando más y más días, y yo no faltaba ni uno sólo para hacer la visita a Alazne. Mis amigos me decían que por qué lo hacía, y yo sinceramente no tenía explicación para ello. Simplemente creo que tengo la necesidad de hacerlo, quizás para limpiar mi consciencia. Sea por lo que sea era mi costumbre de cada día y nadie me podría quitar ese rato que pasaba ahí con ella, muchas veces pidiéndola perdón por todo, otras veces simplemente mirándola, y otras veces me llevaba el bajo o alguna guitarra y la tocaba alguna canción. Siempre se ha dicho que la música estimula y ayuda en casos así, y por probar no perdía nada.
Uno de esos días en que me llevé una guitarra y estaba tocando entró a la habitación aquella enfermera.

X: Vaya…su novia le estará muy agradecida de todo el tiempo que pasa aquí y todo lo que hace por ella
Yo: Gracias pero…no es mi novia, es una amiga y…puedes tutearme– pude ver como su sonrisa se ensanchó
X: Bueno pues…tú amiga. Ya me encargaré yo de decírselo cuando despierte.
Yo: No te molestes…ni siquiera sé si la gustaría que estuviera aquí
X: Vamos, no digas tonterías…a todo el mundo le gusta que le hagan visitas…
Yo (recogiendo las cosas para irme): Bueno…digamos que…es una larga historia – ya estaba por salir de la habitación – por cierto, me llamo Georg – y dicho esto me marché

¿Por qué había hecho eso? La verdad es que tenía curiosidad por conocer a la enfermera de todos los días. Al próximo día quizás pueda preguntarla su nombre…o me lo podría decir ella por si misma. Y cuando Alazne despierte…la dejaré de ver. Y sin saber por qué, al pensar eso el estómago me dio un vuelco. ¿No sería que tenía la necesidad de ir a ver a Alazne como excusa para cruzarme con esa chica? Es una situación un tanto extraña e incómoda a la vez. No quiero pensar que sólo voy a visitarla no porque de verdad quiera verla a ella, sino que voy por ver a otra. Eso estaría muy feo por mi parte pero puede que lo esté haciendo inconscientemente. De hecho, lo estoy haciendo inconscientemente. Lo admito.
Esa enfermera es la causante de que, si pudiera, quisiera incluso vivir allí en el hospital con la excusa perfecta de tener a una amiga en coma que necesita visitas todo el tiempo.

Desgraciadamente ese mismo día, casi nada más salir del hospital recibí un mensaje en el móvil. Era mi madre. Me decía que mi abuelo estaba ingresado en el hospital debido al cáncer que padecía y que había sufrido una recaída. Que fuera para España de nuevo lo antes posible, ya que no sabían cuanto tiempo más aguantaría latiendo el corazón de mi abuelo. ¿Por qué me pasaba eso ahora? Todo un conjunto de cosas malas seguidas, no podía estar teniendo tan mala suerte… vale que últimamente no es que haya hecho muchas cosas buenas como para merecerme algo mejor, pero en ese caso, que las cosas me sucedan a mí y no a las personas que quiero. Esa no era manera de repartir justicia….ya lo dicen por ahí….siempre pagan justos por pecadores.

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therci_89
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MensajeTema: Cap 52   Miér Mar 18, 2009 2:18 pm

Desde ese día no pude volver al hospital. Estuve como un loco buscando algún vuelo a España, pero en estas fechas, cuando apenan quedaban días para Nochebuena y Navidad, casi todos los vuelos estaban agotados. Seguramente la gente tenía comprados sus billetes desde hacía meses y yo pretendía comprar un billete incluso para hoy mismo si lo hubiera, era un tanto complicado. Estuve horas y horas en el aeropuerto esperando para ver si había algún pasajero que no embarcara pero no tenía suerte. Llamé a mi manager y le pregunté si sabía cómo podría conseguir el billete. Estaba mal hacer uso de los contactos que uno tiene para conseguir lo que se quiere, pero esta vez era una emergencia, algo a vida o muerte, y nunca mejor dicho. Cuando le llamé me dijo que esperara unos minutos y enseguida me volvía a llamar. Estuve esperando sentado en una de esas salitas de espera y cuando menos lo esperaba, pues estaba sumido en mis pensamientos, volvió a sonar el móvil. Era mi mánager, y me dijo que me dirigiera hacia el mostrador de Lufthansa y que diera mi nombre y ellos sabrían lo que tendrían que hacer. No supe como agradecerle lo que acababa de hacer por mí, pero él no le dio importancia y simplemente me deseo lo mejor para mi abuelo y mi familia, y me dijo que estuviera allí el tiempo que fuera necesario.
Me dirigí al stan de la compañía aérea y di mis datos como me dijo el mánager. Ellos me dieron un billete y me dijeron que el vuelo saldría por la tarde. Así me daba tiempo a ir a la casa y hacer algo de equipaje, ya que me iba sin fecha tope y necesitaría mis cosas. Cuando llegué a casa metí rápidamente lo primero que tenía a la vista en la maleta, bajé, la metí en el maletero y me dirigí de nuevo al hospital. Quería despedirme de Alazne y de los demás. Era una situación extraña porque en poco tiempo y por una causa que ninguno de nosotros deseábamos, había trabado una estrecha relación tanto con Gustav como con los gemelos. Tampoco teníamos motivos para llevarnos mal, aunque mis actos pasados me hubieran creado una mala fama en su círculo de amistad.

Gustav: Hombre Georg… - dijo levantándose para saludarme- ¿Cómo tu por aquí?
Yo: Verás…es que vengo a despedirme
Gustav: ¿Qué? ¿Por qué? – decía un tanto confuso
Yo: Me ha avisado mi madre que mi abuelo está en el hospital…y está bastante mal… creo que me necesitan más allí que aquí, tengo que despedirme de él y tengo que irme ya porque quizás si tardo más puede ser demasiado tarde
Gustav: Lo siento mucho, de verdad- dijo mientras me ponía la mano en el hombro para darme ánimos- no te preocupes por Alazne, sabes que estará bien y acompañada, yo te iré llamando y te diré cómo va todo, ¿ok?
Yo: Muchas gracias Gustav…a veces dudo si de verdad me merezco que te portes tan bien conmigo, estás siendo un gran amigo, de verdad – le dije dándole un abrazo
Gustav: Para eso estamos, ¿no? Yo ya te dije que tenía todo olvidado, y cuando lo digo es porque lo siento Smile
Yo: Cada día me alegro más de que seas tú el que esté con Alazne, se merece alguien tan bueno como tu….y bueno, me voy ya que sino perderé el avión y con lo que me ha costado encontrar un billete… no puedo desperdiciarlo!
Gustav: Que vaya todo bien Georg!
Yo: Gracias…mantenme informado de todo…

Y sin más detenimientos volví al aeropuerto. Me esperaban alrededor de 3 horas largas de viaje, que se me harían eternas. Me había cogido mi mp4 para poder ir entretenido pero no me gustaba mucho volar. Siempre acababa aburrido de todo, lo que hacía que los minutos pasaran más lentos de lo que deberían. Pero ese día no se me pasó tan largo. Me puse la música y comencé a pensar un poco en todo. Y eso incluía a la enfermera del hospital. Quién sabe cuando la volvería a ver…si es que llegaba a hacerlo. Pero bueno, esa ahora era una preocupación mínima comparado con tener a dos seres queridos en el hospital y encima cada uno a una punta del continente. Me encantaría haberme dividido en dos y así poder estar presente en ambos países, reconfortando a ambas familias y haciendo compañía a los dos enfermos. Pero bueno no podía ser y no debería darle más vueltas. Tarde o temprano Alazne iba a despertar, mi abuelo era el que no tenía vuelta atrás, sólo nos quedaba esperar la dura noticia. Y de tanto pensar y pensar…me quedé dormido y cuando quise abrir los ojos el avión estaba a punto de aterrizar. De nuevo en España, de nuevo en Madrid. En cuanto salí del aeropuerto llamé a mi madre.

Cruz: ¿si?
Yo: Mamá, soy yo Georg
Cruz: Ay, hijo mío qué tal todo… - se la notaba la voz cansada
Yo: Bien mamá, ya estoy en Madrid, voy a casa a dejar la maleta y voy al hospital, ¿vale?


Cruz: Sí hijo… porque…bueno… - y empezó a sollozar
Yo: Ya mamá, tranquila, venga un beso que ya voy para allí- y colgué

No quería escuchar a mi madre llorar, y mucho menos por teléfono que no tenía manera de consolarla. Pero claro, no hay consuelo para eso…era su padre. Bueno, aún lo sigue siendo y lo será siempre aunque no esté con nosotros.

Cuando llegué al hospital, pregunté la habitación en la que estaba mi abuelo y subí allí estaba mi madre y mi tío, hermano de mi madre, uno a cada lado de la cama, mientras mi abuelo dormía. Nada más verme asomado en la puerta mi madre corrió a mis brazos y se echó a llorar. Eso era lo último que quería que pasara. Nunca me había gustado ver llorar o sufrir a la gente, pero si esa gente era mi madre, podéis imaginaros que la sensación era muchísimo más desagradable. Cuando me dejó respirar de nuevo, debido al gran abrazo que me dio, entré a la habitación y saludé a mi tío que, para no ser muy efusivo, me dio otro abrazo. En su mirada se podía ver el dolor que le corría por las venas en el momento, a pesar de que intentara por todos los medios no exteriorizarlo.
Estuvimos un rato charlando en la cafetería del hospital, ya que llegó la hora de la visita del médico y debía atender a los pacientes a solas. La verdad es que charlando no es que estuviéramos, más bien estábamos cada uno sumidos en nuestros pensamientos. Mi madre y mi tío estaban…abatidos. Sí, esa era la palabra.


Debían de llevar alrededor de casi dos días en el hospital, sin apenas dormir, y lo poco que lo hacían en alguna silla o sillón no muy cómodo que digamos.
Aprovechando que yo estaba allí les dije que podían irse a descansar, pero ninguno quería hacerlo. Después de muchos intentos de convicción logré que mi tío se fuera a casa para poder desconectar aunque sea por unas horas de todo. Al fin y al cabo el mundo no giraba alrededor del hospital, era, simplemente, una de esas situaciones en las que la vida te pone a prueba.

Al cabo de un rato volví con mi madre hasta la habitación. Mi abuelo seguía durmiendo y los médicos nos habían dicho que iban a esperar a que se despertara para que nos pudiéramos despedir de él para sedarle y esperar a que sucediera lo que tenía que suceder. Ya que iba a ocurrir igualmente, mejor que ocurriera sin que él sufriera. Cuando el médico nos dijo eso, mi madre se volvió a derrumbar y yo no pude evitar que se me encharcaran los ojos, pero lo último que debía hacer ahora era mostrarme débil frente a mi madre ya que ahora era yo su único punto de apoyo y si me veía mal a mí, ella se pondría peor. Debía de cuidarme a mí para a la vez cuidarla a ella. Estábamos uno a cada lado de la cama y mi madre se quedó dormida. El llanto había terminado con sus fuerzas, y yo me alegré porque tenía que descansar algo. Y justo cuando llevaba poco tiempo durmiendo mi abuelo comenzó a dar señales de despertarse…

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therci_89
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MensajeTema: Cap 53   Miér Mar 18, 2009 2:20 pm

Comenzó a abrir los ojos muy lentamente, parecía que no tuviera suficientes fuerzas para hacerlo. Al verle hacer grandes esfuerzos por intentar moverse intenté pararle.

Yo: Eh, abuelo, tranquilo… descansa anda
Abuelo: Hijo…¿Georg?¿Qué…haces…a…quí? – decía casi sin aliento, estaba realmente mal
Yo: He venido a verte abuelo – le dije mientras intentaba incorporarse- nono, estate quiero abuelo, te vas a poner peor - ¿Acaso podía estar peor?

Nada más decir eso la maquina a la que estaba conectado comenzó a pitar escandalosamente y mi abuelo se quedo totalmente inmóvil. El ruido de la maldita máquina hizo sobresaltarse a mi madre que como acto reflejo podría decirse que prácticamente se tiró sobre mi abuelo temiéndose lo peor. Yo salí corriendo en busca de algún médico y enseguida vinieron. Las enfermeras hicieron que nos apartáramos de él y empezaron a reanimarle. Sí, a reanimarle, mi abuelo ya estaba prácticamente muerto, estaban intentando darle algunas horas más de vida.
Médico: Apartad, dadme las palas…ponlas a 200….listo….fuera!! – y le metían aire con la mascarilla
Enfermera: Doctor no responde…
Médico: Vale, cargad a 250… listo…fuera! – y de nuevo aire con la mascarilla- vamos… sé fuerte hombre…
Enfermera: Nada doctor…los niveles siguen igual
Médico: Carga a 300… listo…fuera!!! – y una gran descarga mayor que las anteriores hizo sacudir el cuerpo inerte de mi abuelo-…fuera!!- al ver que las palas tampoco funcionaran intentó hacerle el masaje de reanimación…pero a juzgar por su cara no daba mucho resultado

Mi madre y mi tío, que acababa de llegar, estaban totalmente derrumbados en vistas del final que aquello iba a tener. Ni siquiera se iban a poder despedir de él antes de sedarle como decían antes los médicos, su corazón y sus pulmones habían decidido pararse en el momento más inapropiado…y sobre todo, antes de tiempo. Estuvieron sobre 15 minutos atendiendo y reanimando a mi abuelo, pero no daba resultado. Su cuerpo estaba demasiado débil por el cáncer y cualquier intento de hacerle sobrevivir era inútil. Al cabo de ese tiempo los médicos tiraron la toalla y el doctor se dirigió a nosotros.

Médico: Lo sentimos mucho…como habéis visto no hemos podido hacer nada por él…Pueden quedarse un rato con él para despedirse… Ánimo – dijo agarrando fuertemente a mi madre del hombro

Y eso hizo mi madre…se dirigió dando pasos muy lentos hacia el cuerpo, ahora sin vida, del que hasta hace unos minutos había sido su padre, aunque para ella lo será para la eternidad. No podía soportar ver esa escena así que me dirigí fuera, a la calle, para respirar algo de aire puro e intentar aclarar mis ideas, aunque no sé si en esos momentos tenía alguna, simplemente era una excusa para librarme de aquella situación incómoda. Nunca me había gustado ir a entierros, velatorios ni nada de eso, pero mucho menos si el protagonista de eso era alguien de mi familia, en este caso mi abuelo. Sé que a mi madre no le gustaría nada que no estuviera en esos momentos despidiéndome de mi abuelo así que cuando logré despejarme un poco, volví a subir a la habitación, pero ya se lo habían llevado.

Yo: Tío, ¿dónde se lo han llevado? – le pregunté a él porque no quería que mi madre volviera a llorar
Tío: Se lo han llevado para prepararlo para llevarlo al tanatorio… - y al oír esa última palabra mi madre comenzó a sollozar
Yo: Pues vamos para allí ¿no?
Tío: Bueno, hasta mañana por la mañana no abrirán el velatorio y lo enterrarán por la tarde así que mejor vamos a casa para intentar descansar algo, ¿has oído Cruz?
Cruz: Sí… qué remedio… - dijo pasándose el clínex de nuevo por la nariz

El tiempo hasta la mañana siguiente se pasó algo lento para mi familia pero para mí muy rápido. No pude evitar quedarme dormido a cada rato, estaba muy cansado y no podía ni con mi cuerpo. Más que andar, arrastraba los pies.

La noche de antes del velatorio llamé a Gustav para saber qué tal seguía Alazne y me dijo que todo seguía igual que cuando me marché, sin novedades. Al menos eso era una preocupación menos, ya que mientras siguiera en el mismo estado y no empeorara, era muy buena señal. Por la noche me acosté en mi antigua cama, la echaba tanto de menos que, a pesar de todo lo que rondaba mi cabeza, me hizo dormirme enseguida y de un tirón hasta la mañana siguiente.

Cuando me levanté estaban mi madre y mi tío en el sofá. Eran los únicos hermanos de la familia y se apoyaban siempre en todo y más ahora que habían perdido a su padre, ya que a su madre la perdieron hace más tiempo.
Fue un camino en silencio hasta el cementerio, primero pasando por el tanatorio donde nos encontramos con toda la familia y amigos de todos nosotros que venían a darnos el pésame y más tarde se hizo una misa en memoria de mi abuelo seguida del entierro. Lo único que deseaba es que ese día terminara ya, y hasta que eso paso tuve que soportar decenas de abrazos y besos dándome ánimos y también frases del tipo “hijo, que grande, qué guapo y qué cambiado estás” con apretones de mofletes incluidos.

Eso provenía de parte de esa familia a la que sólo ves en los momentos malos o buenos. Aunque no sé por qué, los malos momentos eran los más abundantes. Quizás si nos preocuparamos más por vernos, no me dirían ese tipo de estupideces en cada entierro o boda al que tuviéramos que asistir, que como he dicho, eran las únicas ocasiones en las que nos juntábamos todos por desgracia….o por suerte. Lo que era peor era que esta noche era Nochebuena, 24 de diciembre, justo un día para estar con la familia y era el día en el que nos estábamos despidiendo de un miembro de la nuestra. No podíamos haber tenido peor suerte. Esa noche la pasamos en mi casa mi tío, su mujer y mi prima pequeña, que tendría 3 años, mi madre y yo. Todos sentados frente al televisor mirando la tele pero sin prestar atención a nada. Sin conversaciones, sin muestras de cariño y cada uno sumergido en nuestros pensamientos.


Como podréis imaginar, en cuanto terminamos de cenar cada uno se fue a su cama a dormir y mis tíos y mi prima se fueron a su casa para terminar esa “magnífica” noche.

Decidí quedarme más tiempo, al menos una semana para estar con mi madre y para Nochevieja más o menos me volvería para Alemania, además de por Alazne, porque no podía dejar al grupo colgado durante más tiempo y el trabajo era el trabajo. Intentaría volver a casa con mi madre lo antes que pudiera.

Aquella semana se pasó muy lenta. Quizás porque mi madre apenas hablaba, o porque no tenía mucho que hacer…el caso es que lo sentía por mi madre, pero tenía ganas de volver a Alemania. El día 31 tenía el vuelo para volver, ya que mi madre le dijo que no le importaba pasar esa noche con mi tío de nuevo y que yo debía volver ya o en la discográfica no querrían volver a saber nada de mí. Ese día, cuando ya estaba en el aeropuerto a punto de embarcar me sonó el móvil y era Gustav. Me sorprendió ya que no sabía si me llamaría por un motivo alegre o desagradable. Más cosas desagradables en tan poco tiempo no, por favor.

Yo: Gustav! ¿pasa algo?
Gustav: Georg, es Alazne…los médicos dicen que está dando señales de despertar y que puede hacerlo en unas horas
Yo: ¿En serio? Madre mía eso es genial…Estoy a punto de coger el avión para Alemania así que en cuanto llegue voy al hospital, ¿si?
Gustav: Sí, no quería preocuparte, pero creí necesario que lo supieras
Yo: Te lo agradezco de verdad, pero te tengo que dejar que voy a embarcar, en unas horas te veo


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MensajeTema: Cap 54   Miér Mar 18, 2009 2:21 pm

Alazne

De repente noté como si empezara a reaccionar después de haber estado ausente bastante tiempo. Todo estaba negro, pues tenía los ojos cerrados, pero a pesar de querer abrirlos, no podía. Sentía como si mi cuerpo estuviera amarrado a la superficie en la que estaba tendía. Pero…¿Dónde estaba? Intentaba levantar las manos pero, o me pesaban demasiado, o yo estaba demasiado débil para llevar a cabo cualquier tipo de movimiento. No podía oler, ni oír, ni sentir nada. Pero de pronto comencé a oír como un pitido leve…a penas audible y en un momento noté presencia a mí alrededor y muchos murmullos. Sentí una mano alrededor de mi cuello y más tarde cómo me sacaban algo de la boca y conseguía respirar mejor. Al sentir el aire entrar a mis pulmones recobré algo de fuerza y por fin, pude abrir los ojos. Al principio seguía viendo todo negro, luego borroso pero con algo más de luz, y al cabo de un tiempo que a mí se me hizo muy lento, logré distinguir figuras. Parecían personas, que estaban a mí alrededor. Sí, cuando pude ver todo claramente lo descubrí. Allí estaba mi madre, que fue la primera a la que vi.

Alicia: Cariño… - dijo mientras notaba sus frías manos sobre mi cara- ¿qué tal estás?
Yo: Bueno… ¿dónde estamos mamá?
Alicia: En el hospital hija, pero no te preocupes que pronto vas a estar bien
Yo: Pero…¿por qué? ¿Qué me ha pasado?
Alicia: ¿No te acuerdas? Tuviste un accidente de coche hija… - dijo sin parar de acariciarme la cara mientras un chico rubio se acercaba a su lado y me sonreía

Simplemente se quedaron observándome y yo no sabía cómo reaccionar. El médico que estaba a los pies de la cama dejando que mi madre pudiera hablar conmigo un poco comenzó a hablar con mi madre y con aquel chico rubio sobre mi recuperación, lo que tendríamos que hacer, y los días que debería quedarme ingresada hasta que estuviera totalmente recuperada.

Yo: Mamá…¿por qué te habla en alemán el médico?- la pregunté con gran confusión
Alicia: Hija…¿de verdad no te acuerdas? Nos mudamos a Alemania…estamos en Alemania desde hace casi 4 meses
Yo: ¿Cómo? ¿Estamos? ¿Con quien?- y la máquina a la que estaba enchufada comenzó a pitar muy rápido y los médicos entraron para intentar tranquilizarme

Cuando consiguieron tranquilizarme vi como se dirigían a mi madre y a aquel chico para comentarles algo. Yo oí todo y les dijeron que tenía amnesia debido al accidente. Era una amnesia temporal, por lo que con el tiempo iba a ir recuperando recuerdos pero que no podían determinar cuanto tiempo llevaría el que recuperara toda la memoria que había perdido. Todo tenía que ir muy poco a poco. Cuando el médico se fue mi madre se acercó a mi cama pero el chico se fue.

Alicia: Hija…
Yo: Tranquila mamá, lo he oído todo… y no me gusta nada la verdad
Alicia: Bueno ahora no te preocupes, con el tiempo vas a ir acordándote de todo eh – dijo revolviéndome el pelo
Yo: Mamá… ¿Quién era el chico que se acaba de ir?
Alicia: Es…tu novio hija…
Yo: ¿Mi…qué? ¿Y Georg?
Alicia: No hija… tú y Georg terminasteis la relación porque él comenzó a cumplir su sueño de formar un grupo, ahora sois amigos. Conociste aquí a Gustav, que es ese chico, y bueno es un encanto y ahora es tu novio
Yo: Entonces por qué se va… - dije algo triste
Alicia: Al ver que no recordabas nada, prefirió irse. No te quiere presionar par a que le recuerdes, dice que es algo que tiene que suceder sólo. Los médicos también dijeron eso, no te podemos sobrecargar de información ahora.
Yo: Está bien…

Intenté dormir un poco porque, aunque acabara de despertarme de un coma, me sentía cansada. Una siesta no me iba a venir nada mal. Pasé unas horas durmiendo y cuando me desperté tenía otros dos chicos a cada lado de la cama, y a mi madre mirando por la ventana de la habitación. Me sentía culpable por todas las horas que se pasaba en el hospital, seguramente que sin poder descansar y dejando de lado su vida por estar a mi lado.

X: Ey, Alazne…por fin se despierta la fea durmiente – me dijo uno de los chicos
Yo: Mamá….quien son… - dije poniéndome colorada
Alicia: Hija, son tus primos, Bill y Tom, ¿Tampoco te acuerdas de ellos?- y yo negué con la cabeza
Yo: Sé quienes son, pero no les recordaba así…llevaba mucho sin verles…desde lo que yo recuerdo claro – miré para abajo
Alicia: Pues el que te ha llamado fea durmiente es Tom, y el otro Bill
Yo: Pues….hola, gracias por venir
Bill: Ni gracias ni nada, quien va a venir a verte si no son tus primos favoritos – dijo dándome un beso en la mejilla


Estuve un rato charlando con mis “nuevos” primos. Claro, ahora para mí todo era nuevo menos mi madre y Georg y para alguien del que me acordaba no estaba y todo con él había cambiado. Parece que no pero era algo difícil de asimilar.

Hablando con los gemelos me fueron viniendo flashes de los primeros días que pasé aquí, lo desganada que estaba de todo y que luego todo cambió…y apareció de por medio ese chico rubio, Gustav me habían dicho que se llamaba. Me encantaría haberme despertado y saber la situación en la que vivía, haber despertado y acordarme de todo perfectamente no sólo por mi bien, sino por el de los demás, sobre todo por el de Gustav, ya que no me acordaba de él y si a mi me hubiera pasado la situación contraria, me dolería mucho que no se acordaran de mí, a pesar de que yo no tengo la culpa. La verdad es que tampoco recuerdo el motivo del accidente. Espero que alguien poco a poco me vaya poniendo al día de todo y pueda ir aclarando la situación y mis ideas.

Los días fueron pasando y la verdad es que cada visita que recibía quería que fuera Gustav.

Quería pedirle perdón por no recordar nada, y que me diera tiempo para asimilarlo todo…pero ese día no llegaba. Hoy era 6 de enero y estuve todo el día recibiendo visitas y muchos muchos regalos. Y cuando estaba con mis primos, mi tía y mi madre en la habitación, ya que les dejaron subir a todos haciendo una excepción por ser el día que era, se abrió la puerta y apareció él.


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MensajeTema: Cap 55   Miér Mar 18, 2009 2:22 pm

Se quedó contemplando aquella situación familiar apoyado en el marco de la puerta, mirándome pero sin decir nada.

Yo: Gustav…puedes pasar, de momento no muerdo jaja
Gustav: ¿Sa…Sabes mi nombre?
Yo: Claro, hay gente que me ha contado cosas, entre ellas tu nombre…quien eres… -se hizo el silencio
Bill: Esto… familia, ¿por qué no vamos a la cafetería a tomar algo? Me muero del hambre… - dijo haciendo levantarse a todos y guiñándome un ojo haciendo que me sonrojara

Cuando se hubieron ido todos de la habitación Gustav se decidió a entrar cerrando la puerta antes. Se sentó en una de las sillas que había al lado de mi cama y simplemente nos mirábamos. Estoy segura que él no sabía qué decirme y yo tampoco a él, pues no me acordaba de nada, era como si fuera a conocerle de nuevo, aunque sin el como: iba a conocerle de nuevo.

Yo: Y…¿qué tal estás?
Gustav: Te he traído un regalo….por ser día de reyes y eso, que sé que en España lo celebráis hoy – me dijo sin contestar a mi pregunta
Yo: Vaya gracias…no tenías por qué haberte molestado – dije subiendo la mirada para comprobar que él también estaba tan rojo como un tomate
Gustav: Espero que te guste…y no te moleste que lo haya hecho… -dijo tendiéndome un paquete algo cuadrado y casi plano
Yo: ¿Molestarme? ¿Por qué…?

No entendía en absoluto porque me iba a molestar que me diera un regalo….Hasta que lo abrí. Era un álbum de fotos. Y claro, tenía algunas fotos ya puestas. Fotos nuestras. Por eso se preguntaba si me iba a molestar el que me diera eso. Seguramente dudaba el dármelo por si yo lo interpretaba como una forma de presionarme a recordar, pero al ver lo avergonzado que estaba de dármelo y las disculpas que me había pedido antes de entregármelo pude comprobar que no lo había hecho para nada con esa intención. Simplemente quería ayudar y esa era su forma de contribuir a la recuperación.

Yo: Oye…
Gustav: Dime – dijo casi sin que hubiera terminado de hablar y por primera vez, mirándome a los ojos. Le brillaban
Yo: ¿Puedes…explicarme cada foto? Si no te importa claro – le dije con gran timidez
Gustav: Claro…las he puesto por orden. Esta primera nos la hizo tu primo Tom, tan gracioso como siempre, la primera noche que salimos todos. Acababas de llegar de España y fue el día que nos conocimos. Esta otra fue un día de clase, se ve mal porque está hecha con el móvil…aunque tú sales siempre bien-dijo sonriendo a la foto sin dejar de mirar al álbum-. La de aquí es del día antes de que me fuera del país para hacer un curso de formación para trabajar al aeropuerto. Aquí….bueno…este día… nos dimos el primer beso, en una granja abandonada. Decías que era tu lugar de retiro cuando querías estar sola…y que…que…querías compartirlo conmigo…

Él siguió comentándome el par de fotos que quedaban, pues al parecer, no nos habíamos hecho casi ninguna foto juntos, pero al decir eso de la granja, mi memoria dio un paso atrás.

Flash Back

Gustav: Alazne… nunca he sido bueno para esto pero no puedo reprimirlo más, y más ahora que no te veré en un tiempo, quiero que lo sepas
Yo: Vamos Gustav no me asustes… - le dije extrañada
Gustav: está bien… te quiero
Yo: ¿Cómo?
Gustav: Que te quiero Alazne, que desde que te vi por primera vez me llamaste la atención y a medida que te he ido conociendo te has ido abriendo paso en mi cabeza, hasta que has llegado a ocuparla casi por completo. Desde que te vi en el aeropuerto me llamaste la atención y cuando descubrí que eras prima de mis mejores amigos, fui el hombre más feliz : )
Yo: Gustav yo…- pero no pude seguir, sus dedos rozaron mis labios pidiendo silencio, y en ese momento en mi cabeza no cabía confusión. Y por suerte, en mi corazón tampoco
Gustav: Calla… no digas nada…

Fin del Flash Back

Gustav: Alazne…¿estás bien? ¿llamo a un médico? – dijo alarmado- te has puesto blanca!
Yo: No, no, estoy bien…es sólo que…
Gustav: ¿Qué?
Yo: Me han venido imágenes a la mente…-hubo un buen rato de silencio que ninguno nos atrevíamos a romper-. Recuerdos nuestros. De ti y de mí.
Gustav: ¿Qué clase de recuerdos? ¿Buenos o malos?
Yo: Buenos… bueno ahí lo parecían claro, estábamos en esta granja – dije señalando la foto- y… tú me decías que me querías…y yo te decía que también te quería…y…no sé, debía de quererte mucho porque me ha dado un vuelco el estómago al recordarlo…
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MensajeTema: Cap 56   Miér Mar 18, 2009 2:22 pm

Gustav: Te mentiría si te dijera que no me alegra oírte decir eso – dijo mostrando una sonrisa perfecta
Yo: Vaya…yo…necesito tiempo, espero que lo comprendas, todo esto es muy raro aho…
Gustav: Shhh – dijo poniéndome su frío dedo sobre mis labios pidiendo silencio – sé de sobra lo que ha pasado y no te he querido regalar esto para intentar volver a la situación de antes, ni mucho menos, simplemente creí que era una forma de recordar algo, y al parecer algo si que he conseguido…Smile

No dio tiempo a decir nada más, enseguida subieron todos de nuevo para hacerme compañía, muy alegres por cierto. Estuvimos un rato más haciendo el tonto, la verdad es que había vuelto a coger confianza con todos muy rápido, se hacían querer enseguida. Cuando mejor nos lo estábamos pasando entró a la habitación una enfermera jovencita y bastante mona y dijo que tenían que salir un momento que tenían que hacerme la revisión diaria. Todos la obedecieron muy rápido y me quedé a solas con ella en la habitación mientras me miraba las piernas para ver cómo iban las roturas y todos los destrozos que me había hecho según me dijeron.

Enfermera: Oye…¿puedo hacerte una pregunta?
Yo: Claro, como no, dime – la verdad es que era muy simpática, había venido otros días a ver que tal estaba y me caía bastante bien
Enfermera: ¿Ya no viene nunca a verte el chico del pelo largo?
Yo ¿Qué chico? Ahora mismo no recuerdo haber tenido una visita de nadie así…
Enfermera: Bueno, era un chico que venía todas las mañanas mientras estabas dormida…ya sabes
Yo: No sé, ¿te dijo si era conocido mío?
Enfermera: Me pensé que era tu novio y me dijo que no, que era un amigo tuyo y que ni siquiera sabía si a ti te gustaría que estuviera aquí…no sé si eso te sirve de ayuda
Yo: Podrías…describirlo físicamente…
Enfermera: Claro -dijo sentándose al borde de la cama- es un poco más alto que yo, con el mejor largo, liso y castaño, y tenía unos ojos en tono verde bastante bonitos…en general era bastante guapo – justo se abrió la puerta
Yo: No será ese que se asoma por la puerta…- era Georg, de él si me acordaba perfectamente
Georg: ¿Qué pasa conmigo?- dijo en tono de broma- madre mía Alazne…-dijo acercándose casi corriendo hasta la cama- ¿Qué tal estás? Perdón por no haber venido antes, es que tuve un jaleo con el avión debería haber vuelto hace una semana pero hubo problemas con mi documentación y tardaron una semana en arreglarme todo…y bueno aquí estoy, vine lo antes que pude…
Yo: No te preocupes…al despertarme pregunté por ti, pero ya me dijeron que la situación ha cambiado bastante desde lo que yo recordaba
Enfermera: Bueno… yo ya he terminado así que me voy - dijo mirando de reojo a Georg, le atraía y se notaba
Yo: Muchas gracias….ehmmm ¿cómo te llamas?
Enfermera: Venus, me llamo Venus Smile
Yo: Pues…muchas gracias Venus, mañana te veo otra vez
Venus: Hasta la visita de mañana entonces

La chica salió de la habitación dejándome a solas con Georg. No sabía cómo actuar ya que estaba acostumbrada, lo que yo recordaba, a tener una actitud más que cariñosa con él. Era mi novio, no podía hacer otra cosa…pero ahora debía hacerlo, además estaba Gustav. Era mi “novio”. Bueno…no era nada, no le recordaba aunque me doliera pero tampoco era novia de Georg aunque eso fuera lo que mi mente quería hacerme creer.

Yo: Y…¿qué tal todo? Sólo recuerdo…que estaba en España, y estábamos juntos
Georg: Bueno todo ha cambiado mucho. Ahora estoy en un grupo, soy bajista. Me tuve que mudar a Londres y por eso nos separamos, pero quedamos de amigos. Vengo a Alemania porque la discográfica está aquí y suelo venir de vez en cuando. Y…bueno luego también pasó algo malo, que me hizo perderte, y aunque no te acuerdes creo que debo decírtelo o sino mi conciencia no me dejaría tranquilo
Yo: ¿Tan grave es? Me estás asustando….-dije subiendo la sábana de la cama lo más arriba que me permitía
Georg: Bueno…Gustav se fue de Alemania durante algún tiempo y a mí me comieron la cabeza para intentar volver contigo aún sabiendo que estabas intentando rehacer tu vida con él. Por una que decía llamarse mi amiga… y bueno, te engañé, te hice creer que yo era Gustav …él nos vio y… te compliqué todo. No quisiste volver a verme más y así lo hice…hasta que me enteré de esto y vine a verte cada día
Yo: Vaya…no sé que decir. Me sorprende mucho que fueras capaz de hacer eso Georg…aunque también admiro la valentía de venir aquí a pesar de estar mi familia y Gustav…no sé, creo que está todo olvidado, y nunca mejor dicho jaja
Georg: Gracias…además con todo esto del accidente Gustav y yo nos hemos hecho muy amigos ¿sabes? No sabes lo buen chico que es y la joya que tenías por novio…o tienes…ya no sé nada
Yo: Bueno…es raro, no me acuerdo de él, sólo de pequeños momentos…necesito tiempo y él me lo va a dar
Georg: Daría lo que fuera por verte feliz… es un gran chico. Y… cambiando de tema, ¿por qué hablabas de mí a la enfermera…Venus era no?
Yo: Sí, Venus. Es que me preguntó por ti…bueno más exactamente por “el chico de pelo largo que venía todos los días a verme”, y yo no caía… y justo apareciste por ahí
Georg: ¿Preguntaba por mí…? Vaya…-dijo bastante sorprendido y orgulloso a la vez
Yo: Sí, yo creo que la atraes bastante, te miró de reojo antes de salir, como si esa fuera a ser la última vez que iba a verte
Georg: Bueno, tendré que tomar medidas para que eso no sea así entonces jaja
X: ¿Se puede? – dijo una voz desde el otro lado de la puerta
Yo: Adelante!! – y se asomó una cabeza- hombre Gustav, pasa pasa
Gustav: Te he traído otro regalo jaja He tenido que mover algunos hilos pero….toma
Yo: Oh….qué bueno, gracias! – dije dándole un beso en la mejilla
Me había traído un trozo de roscón de reyes, difícil de encontrar en Alemania pero más difícil aún que me lo dejaran comer en el hospital…

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therci_89
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MensajeTema: Cap 57   Miér Mar 18, 2009 2:24 pm

Georg: Bueno, yo me voy a marchar ya que tengo que hacer algunas cosas también…
Yo: Georg, hoy es fiesta… no abren nada
Georg: En España es fiesta hoy, aquí no Alazne… ya me gustaría a mí jaja
Yo: Ups, metí la pata, debe ser que todavía no me hago a la idea de que estamos en Alemania
Georg: No te preocupes…bueno me voy, ya me pasaré a verte en cuanto tenga otro hueco libre eh? Adiós – me dio un beso en la mejilla y se fue

Gustav seguía sentado al lado de mi cama, mirándome como esperando a que me comiera el roscón.

Yo: ¿Quieres? – dije tendiéndole el bollo
Gustav: No, de eso nada, lo traje para ti y hasta que no te lo comas TODO no voy a dejarte tranquila ^^
Yo: ¿Todo? Gustav…es muy grande…mira medio para cada uno ¿si?
Gustav: No hay trato… - dijo cruzándose de brazos
Yo: Porfa Gus…- y al oírme llamarle así abrió los ojos como platos- ¿qué pasa?
Gustav: Nada solo que… me llamaste Gus… así me llamabas últimamente de modo cariñoso antes del accidente
Yo: ¿Ah si? Pues…coge la mitad Gus, Gus, Gus, Gus Smile
Gustav: Ays…¿por qué haces eso Alazne? – dijo mirando para abajo
Yo: Bueno…si te llamaba Gus cariñosamente y te lo he llamado ahora muuuchas veces, significa que te tengo más cariño aún que llamándote Gus a secas ^^
Gustav: No puedes decirme eso…¿Tú sabes lo que me cuesta aguantarme las ganas de darte un beso, o de darte simplemente un abrazo?
Yo: Lo siento…-dije abriendo los brazos para que se metiera entre ellos- abrazos te puedo dar todos los que quieras Smile

Cuando dije eso él se quedó quieto sin saber realmente qué hacer. Al final, después de bastantes segundos se levantó y se acurrucó entre mis brazos lentamente. Al sentir el calor de su pecho sobre mi cuerpo una oleada de recuerdos me inundaron la mente. Una fiesta en mi casa, streap-poker, él y yo en la cocina…Intenté deshacerme del abrazo para mirarle a los ojos lo más sinceramente que pude, intentando descifrar su mirada. Más recuerdos… esta vez estábamos en un coche, él y yo, tumbados mirando las estrellas…

Gustav: ¿Qué te pasa?
Yo: Nada, sólo que parece que hoy es el día de los recuerdos…me han venido más imágenes a la mente…
Gustav: ¿En serio? Eso es genial – dijo sin poder reprimir la sonrisa que le asomaba en la cara- ¿qué era esta vez?
Yo: No sé, cosas sin importancia…

No podía decirle lo que había recordado si no quería morir de vergüenza en 10 segundos. Sólo de volver a recordar las imágenes que pasaron por mi mente noté como mis mejillas se sonrojaban y él sonreía. Creo que por eso no preguntó ni insistió para averiguar nada más. Al verme pudo imaginarse qué cosas había podido recordar y más si no quería decírselas. Creo que hoy el volver a recordar había sido mi mejor regalo, y para Gustav, también.

Durante la siguiente semana las visitas que recibía no eran tan frecuentes. Menos las de Gustav y mi madre. Los demás solían venir un día si y otro no. Les entendía. Tenían que seguir con sus vidas, y ahora que yo ya estaba bien, no tenían motivo por el que no separarse de mi cama del hospital. Esta semana iba a ser la última que pasara ingresada y luego me darían el alta y comenzaría la rehabilitación para las roturas de la pierna.

Me trajeron de todo al hospital para que no me aburriera en los momentos en que, inevitablemente, tuviera que estar sola, por ejemplo por las noches o por las mañanas bastante temprano.

Por fin llegó el día de la última revisión de la enfermera, Venus.

Venus: Bueno… que solita te veo esta mañana, ¿no?
Yo: Sí…bueno ya que estoy bien, van viniendo menos a visitarme además por las mañanas, trabajan o estudian así que…
Venus: No te preocupes que hoy si está todo bien, que seguramente lo esté, podrás irte a casa esta misma tarde
Yo: Gracias a Dios…no es que esté mal aquí pero claro, como en casa…
Venus: … en ningún sitio
Venus&Yo: jajajaja

Comenzó la revisión y a juzgar por sus expresiones parecía que todo iba mejor de lo que, incluso ella, esperaba. Además tardó muy poco tiempo en verme y anotar las evoluciones, o lo que fuera que anotara en mi historial médico.
Venus: Pues ya está, lo dicho, esta tarde para casita. Ahora te traemos un teléfono para que puedas llamar a tu madre o a quien quieras para que venga a buscarte, ¿vale?
Yo: Muchas gracias por todo de verdad
Venus: No tienes por qué darlas…aunque te quiero pedir un pequeño favor…
Yo: Claro, dime ^^
Venus: ¿Puedes darle esto a…Georg? – y me tendió un pequeño papel doblado
Yo: Si, pero no sé cuando voy a volver a verle la verdad…esta semana no se ha pasado ningún día, debe de andar liado con el trabajo
Venus: No te preocupes, tarde o temprano le veras, sólo dáselo y ya está. Y bueno, esta tarde antes de irte pregunta por mí y no se te ocurra irte sin despedirte de mí, eh?
Yo: Tranquila, no lo haré Smile – y nos dimos dos besos antes de que ella siguiera haciendo su trabajo
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therci_89
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MensajeTema: Cap 58   Miér Mar 18, 2009 2:25 pm

Como me dijo, enseguida me trajeron un teléfono con el que poder avisar a mi madre de que esta tarde mismo me darían el alta y podría volver a estar en casa. Nada más terminar de comer, apareció mi madre por la puerta de la habitación y vino corriendo hasta mí para darme un abrazo.

Alicia: Hija, no sabes lo que me alegra el que por fin salgas de aquí…por momentos pensé que no te levantarías de esa cama nunca más… - y una lágrima la bajó rodando por la mejilla
Yo: Bueno mamá no digas eso, lo importante es que ya nos vamos de aquí Smile

Me puse mi ropa, por fin mi ropa, después de llevar semanas con esa especie de pijama con el que casi ni podías levantarte porque va abierto por detrás y se te ve todo. Incluso me sentí rara al ponerme de nuevo unos vaqueros, parecía que mi cuerpo se había acostumbrado a la amplitud del pijama de hospital. Cuando terminé de vestirme comencé a recoger un poco mis cosas, procurando no dejarme nada olvidado por allí y esperamos en la habitación hasta que viniera el doctor con el alta para poder irnos. Claro que necesitaba ayuda para todo ya que no podía andar. Me dejaron una silla de ruedas y tendría que ir ahí hasta que la rehabilitación fuera haciendo sus efectos para soldar mis huesos rotos.

Doctor: Bueno Alazne, sólo tienes que firmarme este papel, y serás libre de nuevo
Yo: Muchas gracias- dije prácticamente tirándome al papel para poder firmarlo de una vez
Doctor: Vaya, parece que tienes ganas de irte…nosotros te echaremos de menos, aunque te veremos por aquí para la rehabilitación, que no se te olvide
Yo: Claro, aquí estaré. Cuanto antes terminé con todo esto mejor, y no por vosotros, que me tratáis muy bien eh – dije riéndome
Doctor: Eso espero, que no tengas queja jovencita – dijo el doctor tan amable y risueño como siempre

Una vez que hube firmado el papel, mi madre me llevó hasta el pasillo donde pregunté en el pequeño escritorio de información dónde podría encontrar a Venus. Por supuesto que no me iba a ir sin despedirme de ella después de todo. Justo cuando estaba preguntando apareció por mi espalda y me apretó ligeramente los hombros.

Venus: Bueno, veo que ya has conseguido al fin librarte de nosotros
Yo: No te creas…tendré que seguir aguantándoos tooooda la rehabilitación U_U”
Venus: Ah vale, muy bonito… si sé que me vas a echar de menos
Yo: Vale, me has pillado… y bueno venga, que no me gustan las despedidas ni aunque sean en un hospital –dije abriendo los brazos dándola a entender que me diera un abrazo, ya que yo seguía en mi maldita silla de ruedas
Venus: Bueno…más que una despedida es un “hasta luego” tengo la impresión de que nos volveremos a ver…y puede que no tardando mucho…
Yo: Sí, y yo tengo la impresión de que el papelito que me has dado tiene mucho que ver en eso…
Venus: Eso espero…Bueno Alazne, cuídate esa pierna, y nos vemos aquí la semana que viene para la primera sesión de rehabilitación – y se agachó para volver a abrazarme y darme dos besos

No quise comentarla nada más porque estaba mi madre delante y no me apetecía que se enterara de cosas que no debía. Total, ya tendríamos tiempo para hablar, y mucho me parecía a mi. Bajamos hasta la calle y luego fuimos hasta el coche de mi madre. Y cuando bajé, ahí estaba apoyado en el coche. Otra vez. Sí, me vino a la mente un momento…era de noche, y él estaba apoyado en su coche y vestía algo elegante. Y yo… yo llevaba un vestido negro, muy bonito. Sólo eso, no pude ver nada más.

Gustav: Por fin vamos a tenerte en casa dando guerra – dijo muy sonriente
Yo: Claro, si seguro que os moríais de pena sin mi… por cierto, ¿qué haces aquí?, pensé que tendrías algo que hacer, como ya viniste esta mañana...
Gustav: No, no tengo nada mejor que hacer que venir a verte… además pensé que a tu madre la haría falta ayuda, y la pregunté y efectivamente…
Yo: ¿Ayuda…para qué?
Gustav: Pues para esto…

De repente se acercó más a mí, metió sus manos por debajo de mis rodillas y me puso los brazos alrededor de su cuello. A los pocos segundo me tenía cogida en volandas y mientras mi madre abría la puerta del coche él me sentaba en el asiento con mucho cuidado.

Yo: Vale, se me olvidaba que soy una invalida U_U”
Gustav (acercándose a mi oído): Pero eres una inválida encantadora…

Cuando dijo eso noté como se me erizaba la piel y un escalofrío me recorría toda la columna vertebral. Creo que ya sé por qué le elegí como mi pareja. Que yo recordara, y no tenía mucho que recordar porque sólo tenía una experiencia más, nunca nadie había logrado causar ese efecto en mí con esa simple acción. Me quedé embobada, hundida en mis pensamientos hasta que reaccioné y oí como Gustav hablaba con mi madre.
Gustav: Venga Alicia, que me pongo de copiloto jaja
Alicia: No, anda ponte atrás con ella, que sé que estás deseando – nunca pensé que mi madre podría hablar tan naturalmente con mi “novio”
Gustav: Que no mujer, que tiene que llevar la pierna estirada y si me siento a su lado no podrá…y sus huesos….Crack!! empeoran – dijo intentando imitar el sonido de algo que se rompe
Alicia: Vale, llevas razón, no sé como siendo tu madre no se me había ocurrido a mí primero Alazne U_U”. Vaya joyita de yerno tengo… - dijo agarrándole de los mofletes mientras él se reía

Se respiraba un ambiente tan feliz… que daba incluso miedo, que cualquier mínima cosa pudiera estropear todo aquello de nuevo. Llevaba semanas sin ver a mi madre tan contenta, y a Gustav también. Ambos intentaban disimular su tristeza cuando yo estaba en el hospital pero no eran muy buenos actores, sin embargo, ahora, sus ojos brillaban de felicidad, y eso, me hacía sentir mejor a mí misma. Cuando llegué a casa se volvió a repetir la situación de antes. Gustav me cogió en volandas, esta vez, mientras mi madre abría la odiada silla de ruedas para después, sentarme en ella de nuevo con mucho cuidado. Parecía que no había nadie en la casa… Cosa muy extraña porque por las tardes normalmente la casa es cuando más llena está de gente.

Recorrimos el camino que llevaba desde el sitio en el que aparcó mi madre el coche hasta la puerta de la casa con demasiada lentitud para mi gusto.
No sé qué pasaba, pero las cosas no parecían ser normales según a mí me parecía. Quizás me estuviera volviendo algo paranoica después de todo, pero yo siempre he tenido un sexto sentido para intuir cosas y yo me intuía que estos dos que me estaban acompañando hasta la casa estaban tramando algo. ¿El qué? Ni más remota idea…Pero tenía ganas de descubrirlo.

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therci_89
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MensajeTema: Cap 59   Miér Mar 18, 2009 2:26 pm

Por fin llegamos hasta la puerta de la casa y paramos hasta que mi madre logró abrir la puerta. Se respiraba un silencio intrigante. Todo estaba semi-iluminado, únicamente con la luz que traspasaba las cortinas de las habitaciones de la casa, dando a entender que no había nadie en su interior. Pasamos hasta la entradita de la casa para continuar hasta el salón y cuando mi madre encendió la luz todo fue una mezcla de sonidos. Gritos, euforia, alegría… De repente vi como todo el mundo venía hacia mí sin darme siquiera tiempo para mirar quienes eran. Aunque bueno… seguramente de la mayoría no tendría ni un recuerdo, únicamente de los que habían venido a verme al hospital, que no eran muchos.

Cuando el momento del recibimiento efusivo hubo pasado pude concentrarme en mirar a cada una de las personas que había en mi casa. En verdad no había nadie que no conociera, y no eran muchos, lo que pasa que debieron de venir todos hacia mí a la misma vez y eso fue lo que me creo algo de confusión. Estaban mis primos y mi tía, Yessy, Ioana, alguna chica más de mi clase con la que me llevaba bien y ya había venido al hospital antes y…Georg.

Yo: Georg! ¿Qué tal estás? Estaba preocupada…tanto tiempo sin dejarte ver…- le dije haciéndole un gesto de que volviera a acercarse para saludarle, esta vez, de buenas formas y sin tanta locura alrededor
Georg: Ya…lo siento, es que después del viaje a España y eso, tuve que retomar el trabajo que dejé por aquí…
Yo: Bueno lo importante es que hayas podido venir hoy. Por cierto, muchas gracias a todos por haberme dado este recibimiento Smile Me olía algo pero nada comparado con esto!
Tom: Nada prima, tú te mereces todo esto y más

Vaya, no reconocía a mi primo. Nunca le había oído soltar por su boca palabras así, cargadas de sentimiento y que fueran sinceras. Aunque no es que hubiera pasado tiempo con él desde que desperté, pero poco a poco iba recordando todo. También me acuerdo que estaba peleado con Yessy, ni siquiera podían soportarse, pero ahora no había tanta tensión. Parecía que habían aprendido a convivir, después de todo, como personas normales y adultas. Además, según la tarde iba pasando y me iba fijando en todo lo que pasaba podía ver como se miraban. Claro, él la miraba a ella cuando ella se distraía para que no le viera, y ella hacia lo mismo. Deberíamos darle el empujón que les hacía falta pero, por otra parte, no teníamos por qué meternos donde no nos llamaban.
Se estaba haciendo tarde y justo me vino a la mente el recado que Venus me había dejado. Para una cosa que me pide, no podía defraudarla, así que aunque para mí era un situación algo extraña, lo hice.

Yo: Georg, ¿puedes venir un momento? – dejó de hablar con mis primos para acercarse a mí
Gustav: Bueno, os dejo un rato – dijo alejándose, ya que llevaba conmigo toda la tarde
Georg: Dime enfermita – dijo revolviéndome el pelo
Yo: Muy gracioso U_U”. Es que me han dado algo para ti
Georg: ¿Para mí? – dijo frotándose las manos- Pues venga, dame dame! Jaja
Yo: Toma – dije tendiéndole la mano para que cogiera el pequeño papel. Me lo enseñó y ponía “Venus 68*225*9*”
Georg: ¿Qué significa esto? – me preguntó bastante confundido
Yo: ¿Te acuerdas de la enfermera joven que me cuidaba en el hospital?
Georg: Sí… - dijo arqueando las cejas
Yo: Pues…es de ella, me encargó que por favor te lo diera si no era mucha molestia, y claro que no lo era ^^
Georg: Vaya…me ha pillado totalmente por sorpresa
Yo: A mí no jaja bueno ya otro día me preguntó por ti pero fue al poco de despertarme y sólo le dije que puede que fueras tú por el que preguntaba, y cuando te vio, me dijo que sí, que eras tú
Georg: Si es que no se me puede dejar salir de casa… vienen todas las mujeres a mí Very Happy
Yo: Bueno, ya será menos…además no te lo creas tanto a ver si al final es a ti al que te dan calabazas jaja

Después de esa conversación todo el mundo comenzó a despedirse. Era tarde, y aunque nos quedaba un día más de vacaciones, habría que preparar cosas para el comienzo de las clases, que, como siempre, se dejan para última hora.

Gustav: Bueno pues…yo también me voy ya – era el único que quedaba en la casa que no vivía en ella
Yo: Sí, que sino mañana estarás demasiado cansado, y al siguiente las clases…
Gustav: Pero aunque estuviera cansado vendría a verte….así que mañana nos vemos – me dio un beso cerca de la comisura de los labios y se fue, no sin antes echar la vista atrás para comprobar que yo estaba contemplando como andaba hasta que desapareció tras la puerta de la casa.
Para subir hasta mi habitación tuve que recurrir , esta vez, a los brazos de mi primo Tom, que me dejaron en la cama perfectamente, para después mi madre ayudarme a ponerme el pijama y así poder dormir.

Mientras tanto, Georg se había ido pensando, seguro, en la enfermera. Yo sabía que a él le atraía Venus y que no resistiría durante mucho tiempo la tentación de llamarla, teniendo su teléfono en su poder. Y así ocurrió, lo que no me esperaba es que aguantara tan poco sin poder darle a conocer que ya había recibido el famoso papelito.

“Ola wapisima. Soy Georg, como ves ya ha cumplido Alazne con su deber…Espero que haya algo más detrás de ese papel. Un beso”

Escribió el sms mientras iba de camino al piso que tenía con el resto de los chicos del grupo mientras estaban en Alemania y enseguida guardó el móvil en el bolsillo de su pantalón, donde estaba antes. No tardó demasiado tiempo en llegar hasta su casa, pero como ya era bastante tarde cuando llegó el resto de los chicos estaban ya durmiendo en sus habitaciones. Entró en la suya haciendo el mínimo ruido que sus pasos le permitían y fue directo al bajo.

Total, al no estar enchufado al amplificador apenas sonaba, y como no tenía sueño era buena forma de estar entretenido hasta que se cansara. Comenzó a tocar lo primero que se le pasaba por la mente pero no pasaron más de cinco minutos cuando el móvil vibro, todavía en el bolsillo de su pantalón.
“Cuanto me alegra que te lo haya dado tan rápido. Tendremos que esperar para comprobar si había algo más detrás de toda esta historia….y espero que no me tengas en vilo más de la cuenta…”

Ese sms fue la gota que colmó el vaso para que esa noche Georg no pegara ojo. Al día siguiente tenía que levantarse temprano para ir a ensayar con los chicos y seguir con su trabajo, pero cuando legó la hora de levantarse más que una persona parecía un zombie recién salido de la peor película de terror…


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therci_89
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MensajeTema: Cap 60   Miér Mar 18, 2009 2:27 pm

A partir de esta mañana tenía que intentar recuperar mi vida normal de antes. Aunque claro, para lograr eso no ayudaba en absoluto el tener mi trasero pegado a una silla de ruedas prácticamente las 24 horas del día. Sólo me libraba de ella para dormir, y si en algún momento pedía que me pusieran en el sillón o el sofá, ya que, aunque pueda sonar raro, se me estaba quedando el culo cuadrado, sí, exactamente de la forma de la silla.

Cuando terminé de desayunar, como no, en mi preciosa silla de ruedas, sonó el timbre de casa y mi madre fue a abrir la puerta. Segundo más tarde Gustav estaba en la puerta de la cocina con sus manos metidas en los bolsillos de los vaqueros.

Gustav: ¿Preparada para el primer día de clase después de las vacaciones?
Yo: ¿Debería estarlo…? – decía demasiado angustiada para mis costumbres
Gustav: Vamos…- dijo acercándose a mí y masajeándome levemente los hombros- ya veras como no es tan grave, casi todo el mundo sabe lo que ocurrió, así que no van a agobiarte con preguntas estúpidas…sencillamente, no van a agobiarte
Yo: ¿Cómo estás tan seguro de eso?
Gustav: Me encargaré de ello personalmente ^^

¿Qué había hecho yo para merecer esto? Sí, no me refiero a todo el asunto del accidente ni nada de eso. Al contrario. ¿Qué había hecho para tener a un chico tan estupendo a mi lado? Era algo a lo que no lograba encontrarle respuesta alguna por más que intentaba pensarlo. Todavía no habíamos retomado la relación de pareja que teníamos. Aunque, bueno, en parte es algo que tenía muchas ganas que ocurriera ya. Prácticamente había recobrado toda la memoria, según los resultados de las últimas pruebas que me hicieron antes de concederme el alta médica, como ponía en los papeles que le dieron a mi madre antes de dejar el hospital. Eso significaba que conocía perfectamente, bueno a lo mejor con un 75 % de certeza, cada uno de los momentos que había vivido desde que me mudé a Alemania hasta el día que desperté del coma. Conclusión, no tenía ninguna lógica continuar haciéndonos los locos con respecto a nuestros sentimientos. Además, habiendo comprobado todo lo que ha hecho por mi durante estos tiempos difíciles, puedo prácticamente aseguraros que, aunque no hubiera recuperado la memoria hubiera vuelto a caer en sus redes de nuevo con gran facilidad. No podía resistirme.

Mientras yo reflexionaba sobre cuál era el momento más idóneo para decirle todo eso, o incluso para “actuar”, ya habíamos llegado hasta el parking de la universidad. Sí, se llevaba el coche únicamente por facilitarme más todo. ¿No es un encanto?

Gustav: Vale, no estés nerviosa…respira…inspira… - decía mientras iba al maletero a por mi amiga la silla de ruedas
Yo: Ufff…-tendí los brazos hacia Gustav para que me pusiera en la silla- Gus…todos nos miran…
Gustav: Ignórales, ni que no hubieran visto nunca a una chica guapa…
Yo: ja-ja No lo decía por eso precisamente… - comenzamos a dirigirnos hacia la puerta de la facultad
Gustav: Intentaba quitarle importancia al asunto…pero si no quieres… Por cierto, ¿Cómo me habías llamado?
Yo: ¿Yo? Gus… ¿Te molesta? – sabía de sobra que no era así
Gustav: Al contrario…
Yo: Ya lo sabía…-dije en un susurro apenas audible
Gustav: ¿has dicho algo?
Yo: Nada, nada…

Durante toda la mañana la gente me miraba con caras algo indescriptibles. Una mezcla de pena, alegría, sorpresa, compasión… pero no se atrevían a decirme nada, únicamente Yessy y Gustav, ya que eran las personas con las que más trato tenía. El resto de la semana fue igual en lo que a las clases se refiere, porque el fin de semana fue algo aburrido. Gustav trabajaba, en el aeropuerto como siempre, Bill había quedado con Ioana ya que con sus clases y ella estando en la peluquería no tenían apenas tiempo para poder verse entre diario, Georg tenía mucho trabajo acumulado y Yessy no iba a salir sólo conmigo y Tom…aunque la situación no tuviera tanta tirantez como antes no estaba para tirar cohetes así que me pasé el fin de semana en casa con Tom. No me hizo falta nada más para darme cuenta que realmente necesitaba a Gustav a mi lado, o sino las horas se me pasaban eternas. No es que me lo pasara mal con Tom, al contrario, teníamos nuestros momentos divertidos y todo eso, pero no era lo mismo. Cada uno podía ofrecerme cosas distintas.

Tom: Oye prima…¿te puedo hacer una pregunta?- preguntaba con algo de timidez en la voz
Yo: Claro, dime
Tom: ¿Qué cosa os hace más ilusión a las chicas que se os regale?
Yo: Vaya Tom…de ti me esperaba cualquier cosa menos eso jaja
Tom: Ya… es hora de ir cambiando, ¿no crees?
Yo: Sí claro. Pero es que eso… puede tener una gama amplia de respuestas Tom. Depende de la chica…sus g…
Tom: Es Yessy – dijo rápidamente sin dejarme terminar mi explicación
Yo: ¿Yessy? Con lo mal que os lleváis ahora…
Tom: Si pero es que ella es una cabezona… se piensa que lo que pasó entre nosotros para mi era un juego, y no sé cómo demostrarla que no es así
Yo: Hombre Tom, tus antecedentes no ayudan demasiado sabes…
Tom: Ya, pero no tengo la culpa de haber sido así – le miré arqueando las cejas-. Vale, si tengo la culpa, pero he cambiado, cuando la veo siento la necesidad de estar cerca suya, y ella me huye pensando que lo que pueda pasar se quedará en eso, un simple juego y nada más… pero yo siento algo… - dijo sonrojándose
Yo: ¿Pues sabes qué? Creo que lo mejor que puedes hacer es coger y decirle lo mismo que me acabas de decir a mí
Tom: Si fuera tan fácil decírselo a ella…
Yo: Aunque sea inténtalo, el que no arriesga no gana, ¿no sabías eso Tom?
Tom: Pero si la llamó no me va a coger el teléfono y si la escribo para quedar no me va a contestar y tampoco se va a presentar…
Yo: Siempre puedes acercarte a su casa…o a la universidad… tienes donde elegir


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therci_89
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MensajeTema: Cap 61   Miér Mar 18, 2009 2:28 pm

Como ya os había dicho, el fin de semana lo pasé casi íntegramente con Tom. El domingo después de comer vino Bill a casa con Ioana, que quería venir a visitarme, pero fue lo único diferente a lo del día anterior.

Ioana: No sabes cuánto me alegro de que por fin estés bien. Se te nota en la cara que eres más feliz – me comentó cuando los chicos se fueron un rato a jugar con la consola dejándonos solas
Yo: Vaya gracias – dije sin poder evitar sonrojarme- A mí también me ha alegrado mucho que vengas a verme. No sabes lo que es estar encerrada en estas 4 paredes…y en compañía de Tom
Ioana&Yo: jajajaja
Yo: Bueno, no es para tanto la verdad es que sin él si que me hubiera muerto de aburrimiento, el caso es quejarme por algo… -seguí agachando la cabeza
Ioana: Y dime… hay algo más detrás de esa felicidad, ¿me equivoco?
Yo: ¿A qué te refieres?
Ioana: Venga Alazne, no te hagas la tonta… vale que la recuperación te alegre pero esa cara y esos ojos no se tienen por ese tipo de alegría…
Yo: Vale, esto no lo sabe nadie…
Ioana: Soy una tumba- dijo antes de dejarme continuar
Yo: Es Gustav
Ioana: Bueno eso es algo que ya suponía pero …¿qué ha pasado?
Yo: Pues…ya me acuerdo prácticamente de todo, ¿sabes? Y…bueno, ya no sólo eso, todo el tiempo que ha pasado conmigo, las visitas que me hacía en el hospital, lo atento que es conmigo, y su preocupación por verme feliz…y sobre todo, sin pedir nada a cambio.
Ioana: Ya sabes que eso tiene un nombre, y empieza por A… y acaba por R…
Yo: Lo sé, y quiero retomar la relación con él de nuevo pero…no sé cómo hacerlo, como para que luego venga mi primo a pedirme consejos a mí- esto último lo dije muy bajito
Ioana: ¿Cómo?
Yo: Nada, nada, eso que… ¿Cómo lo hago?

Este asunto era algo muy importante para mí, ya que nunca había sido una chica lanzada precisamente, de esas que les da igual dar el primer paso, y no tienen miedo a nada. De hecho, nadie sabía nada, solo mi cabeza y yo, ni siquiera Yessy, que últimamente estaba algo ausente. Os preguntaréis por qué, entonces, he decidido contárselo y pedirle consejo a Ioana y la respuesta es, que era más madura que Yessy y me inspiraba muchísima confianza a pesar de no conocerla tanto como a Yessy. Simplemente algo me decía que si le dejaba ver mis intenciones sabría guiarme en cierto modo, y seguramente de manera correcta.

Ioana: Pues…déjame pensar…-estuvo realmente pensando qué iba a decirme- Yo creo que no debes forzar la situación
Yo: Pero…¿cómo? Explícate mejor, por favor –la dije con los ojos como platos
Ioana: Verás, yo pienso que…bueno, tú sabes perfectamente lo que él siente por ti, y es bastante probable que él también se haya dado cuenta de lo tuyo. Al igual que él no quiere “presionarte” para nada, tú no debes preocuparte por eso tampoco. Simplemente tú has tomado la decisión que has querido. Ahora sólo te queda seguir teniendo la relación que tienes con él…y que surja sólo
Yo: ¿Así de fácil? – la dije rascándome la cabeza
Ioana: Claro Smile Las cosas premeditadas tienden a torcerse y estropearse así que…¿para qué correr el riesgo? Suena a algo típico pero…dejaros llevar
Yo: Muchas gracias Ioana, de verdad que me has aclarado bastantes cosas aunque creas que no - abrí los brazos para que viniera a estrecharse entre ellos ya que yo no podía dirigirme hasta ella.
Bill: Bueno, bueno…¿a qué se debe tanto cariño? Yo también quiero…-dijo viniendo casi corriendo hasta colocarse a su lado y ponerla morritos para que le diera un pequeño beso, y así lo hizo ella
Tom: Ale, ya están los empalagosos estos…¿vais a parar o me tengo que ir al baño a potar?
Yo: Tom… ¿y tú eras el que estaba cambiando? Así no vas a llegar muy lejos eh…
Bill: ¿Ése cambiar? Es más fácil que un pez vuele a que éste individuo cambie jaja
Tom: Muy gracioso… ya te lo diré ya…

El resto de la tarde nos lo pasamos bastante bien. Mis primos siguieron picándose cada dos por tres mientras Ioana y yo nos reíamos de sus tonterías. Tanto de las que hacían como de las que decían, porque había de todo.

Cuando se fue haciendo más tarde Bill fue a llevar a Ioana a casa, ya que ambos tenían que madrugar. Por lo que Bill contaba en casa Ioana estaba muy contenta en la peluquería. La dueña había contratado más gente e incluso habían ampliado el local, por lo que ahora tenían más clientes y ganaba algo más dinero con lo que poder ayudar en casa junto con el sueldo de su hermano, con el que vivía. Y Bill…bueno, Bill estaba muerto de la felicidad dando su curso en “Zig-Zag”. El curso finalmente iba a durar un curso entero y cuando terminase le asignarían un puesto de trabajo bastante bueno y adecuado a sus preferencias profesionales.
Mientras la parejita se fue, yo seguí hablando con Tom pero de nada relacionado con Yessy. Yo ya le había dicho lo que creí conveniente y ahora le tocaba a él. Ya era mayorcito para saber lo que debía o no debía de hacer, y sobre todo, él era el único que realmente sabía si realmente le gustaba esa chica o simplemente era otro capricho más, con mayor dificultad de ser alcanzado.

A la mañana siguiente, de nuevo lunes, lo que no me motivó en absoluto para levantarme. Nada más sonar el despertador ahí estaba mi madre para ayudarme a vestirme y arreglarme antes de bajar a desayunar. Cuando estuve lista, apareció por la puerta de mi habitación Tom. La verdad es que se estaba portando genial conmigo y la otra verdad era que… le necesitaba realmente. Era el hombre de la casa, porque, aunque también estaba Bill, Tom era más fuerte que él y sería el único que podría cogerme sin dificultad y subirme o bajarme de un piso a otro cuando me hiciera falta. Después de desayunar, como de costumbre esta última semana, apareció Gustav por la puerta de la cocina para llevarme a clase. De nuevo lo de siempre. Cogerme, meterme al coche, guardar la silla, llegar a la universidad y hacer lo mismo en el orden contrario.

Gustav: Ey, alegra esa cara, ¿Qué te pasa? – dijo acariciándome la mejilla
Alazne: Nada, es que esta tarde tengo la primera sesión de rehabilitación y…me da miedo
Gustav: No te preocupes, yo iré contigo Smile


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therci_89
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MensajeTema: Cap 62   Miér Mar 18, 2009 2:29 pm

Yo: Oh vamos, no tienes por qué hacerlo, seguro que me pongo de mal humor, insoportable…-me puso un dedo en los labios pidiéndome silencio
Gustav: Creo que podré soportarlo ^^

Sin más dilación, cruzamos las puertas de la facultad para dirigirnos como otro día cualquiera hacia nuestra clase en la que nos esperaban algo más de 3 horas de clase y después seríamos libres para hacer lo que quisiéramos. Qué desgracia que hoy lo que tuviera que hacer fuera ir a la maldita rehabilitación. Sí, ya sé que es por mi bien y todo ese rollo pero… a saber que me hacían, me daban mucho respeto los médicos.

Como todos los lunes a última hora teníamos alemán, lo que significaba charla con Yessy.

Yessy: Vamos Alazne, no estés así, ya sabes que la rehabilitación es por tu bien y todo ese rollo que seguro que te lo dice mejor tu madre… ^^
Yo: Sí, ya sé que es por mi bien y todo eso pero no puedo evitar tener algo de miedo… nunca me he enfrentado a algo así
Yessy: Venga si encima vas con la mejor compañía que pudieras tener – me quedé mirándola haciéndome la confundida, ¿cómo se había enterado?- Sí, Gustav. Ahora viene cuando me preguntaras que cómo lo he sabido y bla,bla,bla – continúo imitando una boca con las manos- y yo te digo…que era evidente, vamos la única que parece no darse cuenta eres tú
Yo: ¿Darme cuenta de qué Yessy?
Yessy: De que le tienes más enamorado aún que antes… para mí que al chico le gusta que se lo pongan difícil porque sino no es normal… jaja

Vale, ¿cuántas veces había escuchado eso en las últimas horas o los últimos días? Demasiadas. Pero ya visteis lo que me dijo Ioana, que no forzara nada o sería peor, que no tentara a la suerte y que todo saldría y surgiría cuando tuviera que hacerlo.

Yo: Y tú… ¿por qué no haces las paces con Tom? Vamos, en realidad no os habéis peleado ni nada para estar sin dirigiros la palabra siquiera- ella se limitó a agachar la cabeza
Yessy: Mientras tu estuviste en coma, como Guido se fue pues… intenté al menos llevarme bien con él, porque como tú dices, no me había hecho nada… pude soportarlo un tiempo pero todo tiene un límite. Si sigo pasando tiempo con él mi encaprichamiento irá a peor y no quiero…
Profesor: Vale, se acabó la clase!!- todo el mundo se levantó para irse mientras nosotras esperábamos a Gustav
Yo: Mira, deberías plantearte que …a lo mejor…no es un simple capricho, y que a lo mejor…tú para él tampoco lo eres… - menos mal que ya llegaba Gustav, pues no quería seguir oyéndola cómo intentaba esquivar el momento de reaccionar frente a Tom y darse cuenta de todo
Gustav: Ya estoy aquí chicas Smile
Yessy: Bueno pues yo me voy adelantando que sino se me hace tarde y…eso. Hasta mañana, y suerte ahora en la rehabilitación

Hoy se iba a quedar Gustav a comer a mi casa, no es que ya estuviera planeado pero bueno, donde comen 4 comen 5 así que no habría problema. Como teníamos que ir por casa para comer y coger los papeles del médico que me habían dicho que tenía que llevar a la rehabilitación, era más fácil salir de aquí de una, en vez de hacerle al pobre ir a comer a su casa, volver a por mí y todo eso. Bueno, vivía al lado pero…era una excusa para poder estar con él más tiempo. Sí, me estaba volviendo algo adicta a su compañía y no sabía que consecuencias podría tener aquello.

Cuando terminamos de comer nos dio tiempo a quedarnos algo más de tiempo en casa, así que estuvimos con mis primos ya que Tom, no iba por las tardes los lunes, miércoles y viernes y Bill ya había llegado de sus clases, porque hoy únicamente tuvo que ir a llevar papeles para que le vayan preparando su posible futuro trabajo.

Gustav: Bueno muchacha, ¿ya va siendo hora de irnos no?
Yo: Uff, madre mía se me había pasado el tiempo volando… pues vamos, sí
Gustav vino a cogerme para llevarme hasta el coche y cuando me llevaba en volandas me dijo “Tranquila, verás que todo va a salir bien”, y no pude evitar responderle con una sonrisa.

Llegamos al hospital y nos dirigimos hacia el pabellón de rehabilitación. Entregué mis papeles en un mostrador y enseguida un hombre muy amable vino hacia nosotros para llevarnos a una consulta. Parecía que me había tranquilizado un poco pero todo se fue al garete cuando vi una mesa llena de una especie de tijeras algo grandes, cuchillas y de más artilugios raros que me hicieron estremecer. Todo eso debió reflejarse en mi cara a juzgar de la mirada que me echó el doctor que entró minutos después a la consulta.

Doctor: Muy bien señorita. No quiero que se asuste. Todo eso de ahí – dijo señalando la famosa mesa de los artilugios- es para quitarte la escayola.
Yo: Espere…¿tan rápido?
Doctor: Bueno, ya ha pasado el tiempo correspondiente, y tenemos que quitarla para la rehabilitación, no te preocupes por nada que nosotros sabemos lo que hacemos muchacha ^^ - busqué a Gustav con la mirada y el simplemente asintió sonriendo, para darme ánimos.

Fue tarea dura para el doctor quitarme la escayola, ya que me ocupaba casi toda la pierna y llevaba una capa bien dura de escayola, tan dura que tuvo que recurrir a una pequeña sierra eléctrica para cortarla. Eso fue lo que terminó de asustarme aún más, pero Gustav vino a mi lado y me tendió la mano para que se la apretara si quería. Y eso hice. No me estaban haciendo daño, ni mucho menos, pero ese ruido chirriante de la sierra cortando la escayola y pensar que como se le escapara unos centímetros mi pierna sufriría las consecuencias, provocó grandes apretones a la pobre mano de Gustav.

Cuando por fin mi pierna quedó libré de aquella pesada masa de escayola, la sentí tan ligera que al intentar levantarme casi me caigo, pero entre Gustav y el doctor lograron sujetarme y sentarme de nuevo en la silla de ruedas. Me llevaron a una especie de gimnasio donde había más personas haciendo sus ejercicios de rehabilitación. Continuamos andando, bueno yo en la silla, hasta el final del gimnasio donde había un par de barras y todo el suelo que las rodeaba estaba plagado de colchonetas. Al ver todo aquello supuse que la gente que hace ese ejercicio solía caerse con demasiada facilidad.
Oh, perfecto, no podía haber empezado por algo sencillo, qué va.

Doctor: Mira, te colocaras entre las dos barras y poyando los brazos en ellas, intentarás recorrer desde el principio hasta el final. Yo estaré por ahí para que te sientas más cómoda, él se quedará contigo – señaló a Gustav: Venga, inténtalo, yo estaré aquí al lado por si acaso

Poco a poco fui caminando, cada vez con mayor agilidad debido a la confianza que me inspiraba el ir consiguiéndolo poco a poco.

Pero cuando llegué al final de la barra me confié demasiado y al soltarme de las barras, mi pierna buena no pudo sostener el peso de mi cuerpo de manera equilibrada por lo que me caí al suelo…Pero no llegué a caer del todo ya que sus brazos consiguieron parar el peor golpe: el de la cabeza contra el suelo. Yo estaba casi tumbada en el suelo y el inclinado sobre mi cuerpo con sus brazos sosteniéndome la espalda y la cabeza. Nos quedamos mirando unos segundos y noté como poco a poco su cara estaba más cerca de la mía. Más y más cerca … hasta que sus labios rozaron los míos.

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therci_89
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MensajeTema: Cap 63   Miér Mar 18, 2009 2:30 pm

Gustav: Lo…lo siento… - dijo apartándose enseguida y ayudándome a ponerme en pie de nuevo, cuando de pronto el doctor se dirigía hasta nosotros
Doctor: ¿Qué ha pasado muchacha? ¿Estás bien? Está muy bien que hayas podido recorrer la barra entera pero no tengas prisa por sostenerte en pie sin ayuda mujer, puede resentirse tu pierna y no queremos eso, ¿verdad?
Yo: Sí…tiene razón, lo siento – dije agachando la cabeza avergonzada, pero no sabía si por lo que me había dicho el doctor o por lo que había hecho Gustav.
Doctor: Bueno pues yo creo que con esto es suficiente por hoy. Ya se que no ha sido apenas tiempo pero con la caída es mejor no seguir haciendo nada hasta dentro de un par de días. El miércoles volverá para una sesión de masaje de rehabilitación, para intentar volver a fortalecer los músculos de la pierna poco a poco después de tanto tiempo sin ser usados.
Gustav: ¿tenemos que pedir cita o vendremos directamente?- un momento, ¿vendremos?¿acaso iba a acompañarme otra vez?
Doctor: Sí, en el mismo mostrador donde dejasteis los papeles pedid cita y ya estará todo solucionado
Yo: Gracias doctor
Doctor: Hasta el miércoles jovencita ^^. Ah por cierto, cuando piáis la cita os darán una muleta y dejaréis la silla de ruedas, es otro modo de ir avanzando
Yo: Gracias a Dios, porque empezaba a odiar esa silla… - el doctor simplemente sonrió y fue a seguir con su trabajo

El camino de vuelta casa fue en completo silencio. Pero no un silencio como los que disfrutábamos antes, sino un silencio incómodo, que se notaba que estaba causado por una situación que ahora incomodaba a alguien, y ese alguien era Gustav. Tanto era así que no abrió la boca hasta que llegamos a mí casa.

Gustav: Bueno, ya estamos aquí – y se dispuso a salir del coche para ir a bajarme pero yo le detuve agarrándolo del brazo
Yo: Espera
Gustav: ¿Qué quieres? – dijo enseguida, girándose para mirarme
Yo: Sólo hacerte una pregunta…
Gustav: Pues…dime – dijo volviéndose a sentar en el asiento del conductor
Yo: ¿Por qué cuando me…bueno cuando pasó “eso” al caerme dijiste…que lo sentías?
Gustav: ¿Por qué me haces todo tan difícil? – me preguntó con el rostro cruzado por la tristeza
Yo: ¿Difícil? No te entiendo Gustav…además, no vale que me respondas con otra pregunta. Sabes perfectamente que puedes ser sincero conmigo
Gustav: Está bien…-dijo tragando saliva para intentar arrancar-. Sé que ya recuerdas casi el 100% de las cosas, y… bueno, yo no he querido hacer nada que pudiera hacerte sentir presionada o algo pero…no aguanto más el estar contigo prácticamente todo el día y no poder hacer nada…
Yo: Vale, pero…sigo sin entender el por qué del famoso “lo siento” eso no me aclara nada
Gustav: Pues que lo siento porque aunque recuerdes todo no quieres estar conmigo otra vez – dijo apretando los puños
Yo: ¿De donde te has sacado eso? – le pregunté bastante seria
Gustav: De ningún lado, simplemente míranos. Si de verdad quisieras continuar lo que pasó antes del accidente ya lo hubieras hecho, sabes que a la mínima que me digas algo, voy a estar ahí…contigo
Yo: Gustav Schäfer, mírame a los ojos…- le daba miedo hacerlo ya que el llamarle incluso con los apellidos es algo que a todo el mundo le intimida, pero aún así lo hizo- Mira, te voy a decir algo que únicamente sabe Ioana- antes de continuar le agarré las manos con fuerza, estaba temblando levemente- Venga tranquilízate, no es nada malo ^^. Es cierto que recuerdo todo, pero también te dije que necesitaba tiempo para asimilar lo que había pasado…también recuerdo el motivo por el que me fui de la fiesta, ya sabes, aquella maldita mujer que se acercó a ti y te…bueno, y todo lo que paso, pero aún así sé que me quieres, y con todo esto que has hecho por mi en el último mes no te puedo negar que yo también te quiero, incluso más de lo que te quería antes del accidente, y eso que ya era mucho. Así que mira, no digas tonterías de que no quiero estar contigo, porque eres el único en mi vida que puede soportar todo lo que has soportado, y sólo eso, dice mucho de ti. Y…¿ahora sigues pensando que sientes haberme dado aquel beso?

Pero él no dijo nada. Yo me empecé a poner nerviosa pensando que a lo mejor sí que se arrepentía de todo lo que había hecho. Pero de repente, y de manera brusca, se soltó de mis manos para ponerme las suyas una a cada lado de la cabeza y acercarse a mi para darme un beso. Un beso ansioso, brusco, pero a la vez tierno. Muy tierno. Era como si con aquel beso nos estuviéramos diciendo todo lo que nos hemos echado de menos y las ganas que teníamos de que nuestros labios volvieran a saludarse después de tanto tiempo. Después de unos minutos, aunque no los suficientes, separamos nuestras bocas para mirarnos a los ojos y sonreír.
Yo: ¿Ahora me crees cuando te dije que llevaba mucho tiempo queriendo hacer esto?
Gustav: mmm ¿si te digo que no te creo me das otro beso así? Porque entonces……NO! No te creo, nada en absoluto!

No pude evitar reírme ante aquella frase. Ya sentía de nuevo ese vínculo de pareja que nos unía. Ya volvía a ser plenamente feliz. Miré hacia la casa y vi que mi madre estaba mirando tras las cortinas. Oh Dios, esa vena de maruja no se la quitaría nunca. Ahora me tocaría escuchar lo feliz que le hace todo e incluso soportar algún interrogatorio que no me haría ni pizca de gracia. Más que nada, me haría pasar vergüenza.

Gustav: Vaya, parece que mi suegra nos ha pillado en plena …”reconciliación” de la relación jaja
Yo: Sí, será mejor que entre ya, cuanto antes me quite la charla…mejor
Gustav: ¿quieres que entre contigo?
Yo: Deberías si no quieres quedarte sin novia de nuevo porque me abra la cabeza al caerme contra el bordillo por no saber usar las muletas…
Gustav: No hacía falta que dijeras todo eso para convencerme…total, iba a ir aunque no quisieras Smile

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therci_89
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MensajeTema: Cap 64   Miér Mar 18, 2009 2:31 pm

Entré despacio a casa, ya que ahora tocaba acostumbrarse a andar con muletas. Al menos me había deshecho de la silla de ruedas que me tenía bastante harta.

Yo: MAMÁ!! Ya he llegado! – una tontería decirlo pues me había visto- ¿Mamá? ¿Dónde estás?- pero nada, nadie me contestaba, por lo que sólo estaba ella en casa- Bueno da igual, vete, seguro que se ha subido a duchar o algo así y no me oye
Gustav: ¿Seguro…? Mira que no me importa hacerte compañía….no dejarte sola… - dijo mientras me daba pequeños besos por la cara
Yo: Ya Gustav, aunque nos haya visto ella no sabe que lo sabemos así que córtate… y sí, vete, ya mañana nos vemos
Gustav: ¿Así sin más? Un beso de despedida o algo, ¿no? Hay que recuperar el tiempo perdido…-me dijo mientras se acercaba más a mi boca
Yo: Shhh – le hice poniéndole el dedo sobre los labios- no tan rápido GUS Smile – le di el beso de despedida como quería y finalmente se marchó mientras yo continúe llamando a mi madre que por fin apareció saliendo de la cocina- Hombre, por fin, como para unas urgencias eh jaja
Alicia: ¿Qué tal hija? – me pregunto con una voz rota, como si hubiese estado llorando
Yo: Mamá… pero….¿qué pasa? – dije intentando acercarme a ella pero dio unos pasos para atrás intentando alejarse
Alicia: Nada hija nada… estoy bien – respondió mientras intentaba poner una sonrisa forzada

Se giró para subir hacia su habitación y la noté algo raro en la cara. No sabía exactamente lo que era pero se veía como morado, o rojizo. Bueno, se habría rascado y se habría dejado marca, a mi solía pasarme. La cosa se quedó ahí, al final no me dijo que la pasaba. Yo tampoco quise obligarla a que me lo contara, ya que cuando no quiere decirte algo, es mejor que la dejes tranquila unas horas y después, cuando se haya calmado, vayas a ver qué era lo que la sucedía. Así que…eso hice. Un poco antes de la hora de cenar, al ver que ya había llegado todo el mundo a casa y ella seguía en su cuarto, subí. No toqué la puerta, pues teníamos la suficiente confianza como para entrar sin llamar, al igual que ella hacía en mi habitación, así que directamente entré. Vi que estaba cambiándose y justo la pillé con la camiseta quitada para ponerse el pijama. En cuanto se dio cuenta de que había entrado intentó taparse como pudo.

Alicia: ¿NO TE HAN ENSEÑADO A LLAMAR ANTES DE ENTRAR? – comenzó a gritarme
Yo: Mamá, perdón…nun…
Alicia: Ni perdón ni nada, que poco respeto tienes jovencita – me cortó de repente sin dejarme dar explicaciones
Yo: Que sepas que solo venía para ver qué te pasaba…y ¿encima me tratas así? Cuántas quisieran tener una hija que se preocupara por ellas igual que me preocupo yo de ti!! – dije alzando la voz y acercándome más a ella, que había dejado caer los brazos con los que intentaba taparse el cuerpo dejando a la vista algo espantoso
-Pero… mamá…qué…¿qué es…eso? – dije con las lágrimas amontonándose en mis ojos
Alicia (que comenzó a llorar sofocadamente) : Na…nada, me me….he….caído – dijo tocándose los moratones que la decoraban las costillas y el estómago
Yo: Mamá…¿quién te ha hecho eso? – pero ella simplemente seguía llorando sin poder parar. ¿No habrá sido Erik?- sí, ese era el nombre del novio de mi madre, y al oírlo se sentó en la cama apoyando los codos en sus rodillas y tapándose la cara con las manos- Mamá…¿cuándo ha sido esto? Venga respira…respira, tranquilízate y trata de explicármelo vale… - la trataba de animar apartando las lágrimas que bañaban su rostro
Alicia: Cuando vine aquí… comenzó a portarse raro conmigo…en España todo era mejor, más felices…pero aquí – comenzó a llorar de nuevo más fuerte, como si estuviera recordando algo- aquí todo ha cambiado y ya …ya no pu…puedo más
Yo: Osea que…esta no era la primera vez que te hace algo así…- mi madre negó con la cabeza- Oh, perfecto…-ahora yo también me eché las manos a la cabeza- ¿Cómo has permitido esto, mamá? Eres una mujer fuerte, nadie se atrevía a meterse contigo nunca, sabías hacerte respetar!
Alicia: Hija…no …me di..digas eso, por …por favor
Yo: Vale, tranquila mamá- la dije acariciándola la cabeza- ahora estás bien, aquí con nosotros, ya lo sabes…
Alicia: No, hija…tenemos que…que irnos de aquí – dijo ya cuando no la quedaban lágrimas que derramar- hoy… le he dejado y me ha dicho que…a él nadie le dejaba, que era una puta y que me…me iba a matar…
Yo: ¡¿CÓMO?! Mamá…no puedes ceder ante sus chantajes, nosotros te vamos a proteger pero por favor no puedes volver con ese monstruo!! Es más…vamos ahora mismo a denunciarle a la policía!!
Alicia: No hija…déjame pensarlo ¿vale? Te parecerá que soy estúpida si no quiero denunciarle pero no es fácil para mí… yo le quiero… y no puedo creerme todavía que haya cambiado tanto
Yo: Bueno…pero mañana me das la respuesta y espero que sea la que yo quiero…Por cierto, voy a decir a los demás que estás enferma, porque si te ven esa cara y esos ojos tan rojos van a saber que algo pasa
Alicia: Gracias de verdad hija… hasta mañana

Bajé lento y como pude con las muletas las escaleras que me llevaban hasta el piso de abajo para ir a cenar con los demás y les comenté que mi madre se sentía mal y no iba a cenar nada.

Miriam: Vaya…pobre, la voy a hacer una sopita o algo así y se lo su…
Yo: NO! Esto… no, estaba ya para irse a dormir y me dijo que no quería nada, ya se lo ofrecí. Mañana estará mejor ^^ - ¿como podía lograr sonreír después de todo lo que acababa de descubrir?
Tom: Bueno mamá, pues déjala que descanse hoy y ya mañana la cebas lo que quieras
Bill: Qué burro eres Tom… que está enferma! – dijo dándole una colleja de la que Tom ni se quejó

En cuanto terminamos de cenar, Tom me subió en brazos hasta mi habitación, porque decía que aunque tuviera las muletas era un poco torpe y no quería que me cayera por las escaleras y me volviera a romper algo más. Y la verdad es que llevaba razón, era una torpe y no quería acabar en el hospital de nuevo.
En cuanto llegué a la habitación intenté ponerme el pijama de nuevo, y ya podía manejarme mejor, aunque no mucho mejor pues tener la pierna con una especie de faja que me sujetara la pierna para no mover el hueso aún afectado por la rotura, seguía sin ser cómodo y tenía que procurar moverlo lo menos posible para que la recuperación fuera 100%.

Cuando logré ponerme el pijama me dispuse a dormir…pero no pude pegar ojo.


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